Las obras de arte que reflejan el trabajo rural en la fruticultura patagónica
La época dorada de la fruticultura se vio representada en el arte. En esta nota, analizamos la obra de artistas consagrados, que dejaron su huella en relación con la producción de peras y manzanas.
El arte argentino nos deja algunas obras sublimes que representan el trabajo rural en el país. Específicamente, si hablamos de fruticultura, hay algunos trabajos emblemáticos que se destacan por su técnica, sus autores prestigiosos y por el simbolismo relacionado con la actividad en el Alto Valle.
Tomamos tres artistas destacados que dejaron su huella, a través de una o varias obras que cuentan diferentes relatos en torno a la producción en la zona. Cada una de ellas nos remite a la memoria inmortalizada, a un recorte de un período de tiempo que nos habla de identidad, trabajo y referencias sociales.
Marta Such - Gentileza Oscar Sarhan
Trabajadores en la cosecha, serie “La fruticultura” de Marta Such. Gentileza Oscar Sarhan.
En el ámbito local nos referimos a una serie de obras de la artista zapalina, la maestra, Marta Such; al legado del gran pintor argentino Antonio Berni; y a las obras murales de Aurelio Friedrich, profesor de dibujo y pintura de la Escuela de Bellas Artes de Bahía Blanca.
“Hitos” de los trabajadores frutícolas
Marta Such está considerada una de las artistas más importantes de la provincia de Neuquén por su producción comprometida con hechos sociales como el trabajo rural, la educación, la minería y la fruticultura, entre otras realidades.
La maestra Marta Such - Gentileza Oscar Sarhan
Marta Such junto a una de sus obras sobre fruticultura. Gentileza Oscar Sarhan.
A lo largo de más de 50 años, Such recibió reconocimientos nacionales y locales por su trabajo artístico y su contribución a las artes visuales, especialmente dedicada a retratar a los trabajadores en diferentes ámbitos.
En este sentido, su serie “La fruticultura”, surge de la observación comprometida de la artista, sobre la vida y el trabajo de quienes participan en la producción regional, desde los trabajadores de campo, hasta las empacadoras de fruta. Su obra se enmarca dentro del realismo social y el figurativismo expresivo ligado al territorio patagónico, lo que se refleja en la paleta de colores que utiliza.
Cosecha en la Colonia Inglesa Foto M. Alejandra Assar - Plottier del Ayer
Trabajadoras en el empaque de la ex FUDEP, décadas pasadas. Gentileza Héctor Muñoz.
La serie sobre fruticultura de Marta Such, surgida de la observación en empresas como Moño Azul, fue expuesta en diferentes salas de Río Negro y Neuquén bajo la curaduría de Oscar Sarhan y, alguna de sus obras, forman parte del patrimonio visual de la región.
En las imágenes vemos a trabajadores frutícolas, hombres y mujeres en diferentes escenarios, durante la cosecha, en el empaque, en la selección de fruta y en los breves descansos en las chacras.
empacadoras de fruta de Marta Such Gentielza Oscar Sarhan
Empacadoras de fruta en la chacra, obra de Marta Such. Gentileza Oscar Sarhan.
Un gran mural
Sobre avenida Mosconi, a mano izquierda yendo hacia Plottier, llama la atención el gran mural de mosaicos ubicado en el predio de la sede de la ex FUDEP, la Cooperativa de Fruticultores Unidos de Plottier. Hacia la década del 50 toda esa zona, nombrada por algunos como Colonia Inglesa, junto a Colonia Valentina, formaban parte del entramado rural del territorio.
FUDEP funcionó como el lugar de encuentro donde empaquetar y distribuir la fruta que se producía en la zona, por el que pasaron cientos de personas que aún hoy recuerdan incontables anécdotas en los foros de historia local.
Trabajadoras en exFUDEP Gentileza Héctor Muñoz Plottier del Ayer
Manos que sostienen el fruto, memoria viva del Alto Valle patagónico. Trabajadoras en exFUDEP. Gentileza: Héctor Muñoz, Plottier del Ayer
En ese contexto, el artista Aurelio Friedrich, fue convocado en la década del 70 para realizar un mural, realizado con la técnica del mosaiquismo, en el que se ve a un cosechador sosteniendo una manzana en alto, que invita y llama la atención en la entrada del edificio.
Magdalena García Barrese, Técnica en Conservación y Restauración de Bienes Patrimoniales en el MNBA Neuquén, destaca que Friedrich fue un artista galardonado de la provincia de Buenos Aires. Como profesor de artes visuales, tuvo una importante relación con la provincia de Neuquén por su pertenencia a la comunidad salesiana, que lo llevó a realizar dos importantes murales, uno en la FUDEP y otro en el Colegio Don Bosco.
MURAL EX PREDIO FRUTICULTORES UNIDOS DE PLOTTIER (4)
Mural de Aurelio Friedrich en el predio de Fruticultores Unidos de Plottier.
“Es manifiesto el sentido social del mural. Representar a la clase trabajadora del Alto Valle en un panel de más de 10 metros de alto sobre la ruta nacional 22 es afirmar su existencia con orgullo… dar un sentido de pertenencia e identidad a quienes trabajaban allí, a quienes dieron origen a los primeros poblados cultivando esas tierras” expresó en un informe en ocasión de su declaración como Patrimonio Histórico en el 2023.
MURAL EX PREDIO FRUTICULTORES UNIDOS DE PLOTTIER (7)
Más de 10 metros de mosaico que declaran: aquí late el corazón frutícola del valle.
Juanito y la tapa del cajón de frutas
Por último, la serie de Juanito Laguna, de Antonio Berni, es una de las obras más emblemáticas del arte argentino del siglo XX. A través de este personaje ficticio, un niño que representa a miles de niños en situación vulnerable, Berni construyó un relato visual y social sobre la pobreza, la desigualdad y la vida en los márgenes urbano entre los años 50 y 70.
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Detalle de “Juanito Laguna” con elementos de chatarra y cajón frutícola, Antonio Berni.
“Lo que al artista le atraía de Juanito era trabajar el entorno, el contexto, los paisajes de la villa miseria desbordada de desperdicios, sobre todo de las industrias típicas del desarrollismo” explica el profesor Lucas Guevara, donde el personaje sueña y recuerda otros tiempos.
Específicamente, la obra “Juanito dormido”, de 1974, muestra al niño durmiendo sobre la tapa de un cajón de fruta real, incorporado por la técnica del collage, en el que se lee la palabra “Kleppe”, en referencia a la histórica empresa rionegrina. La pintura representa, por un lado, la prosperidad de la actividad frutícola del momento y, por el otro, la pobreza y marginalidad de un sector creciente de la ciudadanía.
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Antonio Berni, maestro del arte argentino. Foto: argentina.gob.ar
Sobre cómo llegó Berni a acceder a la tapa del cajón, hay algunas conjeturas, pero pocas certezas. Lo que sí se sabe es que la obra fue subastada en Nueva York por más de 400 mil dólares y hoy se encuentra fuera del país.
Enrique Kleppe, titular de la firma, reconocido amante del arte, admitió en declaraciones al diario Río Negro, que quiso comprarla, pero no se animó por su valor, y que hoy lamenta que no sea parte del patrimonio nacional.
Obra de Marta Such - Gentileza Oscar Sarhan
Obrera seleccionando fruta, serie de Marta Such. Gentileza Oscar Sarhan.
En cambio, las obras de Marta Such y Aurelio Friedrich aún se encuentran en el ámbito provincial y nacional a nuestro alcance. Gracias a la movilización o el “artivismo”, como dice Sarhan, se han logrado conservar como símbolos de una época, que representan una parte de nuestra historia e identidad ligada a la producción frutícola en el Alto Valle.
Agradecimientos: Oscar Sarhan, subsecretario de Cultura de Neuquén; profesor Lucas Guevara; y Magdalena García Barrese, del MNBA Neuquén. Matías Relloso de Plottier del Ayer (Facebook).