Uno de los puntos fuertes de Kawatta y Majorca es su precocidad. Ambas permiten una cosecha temprana, entre mayo y agosto, lo cual reduce la exposición a condiciones climáticas adversas, como la sequía, y favorece una planificación agrícola más eficiente. Según explicó el investigador Eduardo Girardi, de Embrapa Mandioca y Fruticultura (BA), este rasgo no solo mejora el rendimiento económico, sino que también facilita labores como la poda y abre la posibilidad a una futura mecanización de la cosecha, una tendencia creciente en la agricultura moderna.
En cuanto a sus características organolépticas, las nuevas variedades presentan una coloración más intensa, tanto en la cáscara como en el jugo, y una excelente relación entre sólidos solubles y acidez, lo que se traduce en un sabor más equilibrado y atractivo para el consumidor. Aunque contienen entre ocho y diez semillas por fruto, lo que limita su aceptación como fruta de mesa en ciertos mercados, su principal fortaleza radica en el alto rendimiento y calidad para el procesamiento industrial de jugos.
Sin embargo, no todo son ventajas. Tanto Majorca como Kawatta son susceptibles al HLB (Huanglongbing, o greening) y otras enfermedades cítricas. Por ello, desde Embrapa advierten que su manejo requiere prácticas fitosanitarias adecuadas y un monitoreo constante, algo que ya forma parte del protocolo habitual en los principales cinturones citrícolas de Brasil.
El alcance de estas variedades también ha sido probado geográficamente. Los ensayos han demostrado que ambas pueden adaptarse bien desde el sur hasta el norte del estado de São Paulo, cubriendo una amplia gama de condiciones climáticas, lo que aumenta su viabilidad comercial y su potencial de adopción a gran escala.
El material propagativo de Kawatta y Majorca estará disponible para el mercado en el segundo semestre de 2025. Su lanzamiento es el resultado de una colaboración entre Embrapa, el Centro de Citricultura Sylvio Moreira del Instituto Agronómico (CCSM/IAC), la Fundación de Apoyo a la Citricultura (Fundecitrus), la Fundación Citrus (FCC) y otras instituciones. Este esfuerzo conjunto refleja una estrategia clara de diversificación varietal, con nuevas presentaciones programadas para los próximos años.
Mientras el sector citrícola brasileño se enfrenta a una cosecha históricamente baja, la introducción de Kawatta y Majorca ofrece una alternativa prometedora: variedades más adaptadas, con mejor jugo y mayor potencial para una citricultura más eficiente y sostenible. El futuro de la naranja en Brasil podría estar a punto de cambiar de color y sabor.
Fuente: Portal Frutícola con aportes de Redacción +P.