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Países bajos: manzanas y peras se preparan para una cosecha récord

El clima favorable y la recuperación del sector impulsan en Países Bajos una producción histórica, destacándose las variedades como Elstar y Conference.

La industria frutícola de los Países Bajos se prepara para una temporada excepcional en 2025, impulsada por condiciones climáticas favorables que contrastan con las dificultades registradas el año anterior. Productores y expertos proyectan un notable aumento en la producción de manzanas y peras, lo que genera un clima de optimismo moderado en el sector, pese a los desafíos económicos y regulatorios que persisten.

Según proyecciones recientes elaboradas por el departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la producción de manzanas alcanzará las 226.000 toneladas métricas (TM), un incremento del 17 % respecto a 2024. Este repunte resulta particularmente llamativo, ya que se produce a pesar de una reducción del 3 % en la superficie cultivada. Entre las variedades, la Elstar lidera con 93.000 TM (41 % del total), seguida por Jonagold (52.000 TM), Kanzi (15.000 TM) y Rode Boskoop (11.000 TM).

En cuanto a las peras, se espera una recuperación significativa, con 348.000 TM proyectadas. La Conference continúa siendo la variedad insignia, con un estimado de 260.000 TM —más del 75 % de la producción total—. También destacan la Beurré Alexander Lucas, Xenia y Doyenné du Comice. Esta recuperación marca un contraste con la cosecha menos favorable registrada en 2024.

Manzanas, sector en transformación

Pese a los buenos augurios, la fruticultura neerlandesa enfrenta tendencias estructurales preocupantes. En los últimos 25 años, la superficie de manzanos se ha reducido de unas 15.000 hectáreas a 5.086 ha en la actualidad, y se prevé que esta disminución continúe. Las causas incluyen la baja rentabilidad, el desinterés de las nuevas generaciones por continuar con el negocio familiar, regulaciones más estrictas en el uso de pesticidas y los altos costos de replantación.

En contraste, el cultivo de peras ha mostrado un crecimiento sostenido desde finales de los noventa, cuando ocupaba 6.000 hectáreas, hasta llegar a cerca de 10.000 hectáreas en 2018, manteniendo una estabilidad de 9.969 ha proyectadas para 2025. Actualmente, más de 1.100 granjas se dedican a su producción, con huertos promedio de 8,7 ha, y un 40 % de ellas también cultiva otras frutas como manzanas, cerezas o ciruelas.

La fruta orgánica sigue siendo un nicho minoritario: apenas el 4 % de las manzanas (9.000 TM) y el 2 % de las peras (7.000 TM) se producen bajo este sistema. Los productores enfrentan la presión de nuevas plagas, enfermedades, los efectos del cambio climático y problemas de calidad. Además, su precio final es en torno a un 50 % superior al de la fruta convencional, lo que limita su demanda.

Cambios en el consumo

En la última década, el consumo per cápita de manzanas y peras ha caído, mientras crece la preferencia por frutas exóticas como bayas, mango, piña y melón. No obstante, la manzana sigue siendo la segunda fruta más consumida después del plátano, con un 20 % de los neerlandeses comiendo al menos una al día, frente a solo un 5 % en el caso de la pera.

Las nuevas generaciones, sin embargo, muestran menor consumo de fruta, citando como barreras la necesidad de pelarla o cortarla, su precio y la falta de conveniencia frente a snacks procesados.

En distribución, el mercado interno absorbe entre el 85 % y el 90 % de las manzanas producidas, con variedades como Elstar y Jonagold dominando el consumo local. La Pink Lady®, importada sobre todo de Francia e Italia, es la más popular entre las variedades foráneas. En cambio, las peras neerlandesas son un pilar exportador: alrededor del 15 % de la producción total se destina fuera de la UE, con Reino Unido, Noruega y Bielorrusia como principales destinos.

Para adaptarse, supermercados y productores han apostado por variedades “club” y marcas propias premium, como Pink Lady®, Kanzi® y Morgana®, o etiquetas exclusivas como Sprank (Albert Heijn) y Tessa (Jumbo). Estas campañas buscan diferenciar el producto, resaltar su frescura y sabor, y ganar margen frente a la competencia.

A largo plazo, la sostenibilidad del sector dependerá de mejorar la rentabilidad, adaptarse a la presión regulatoria y atraer a nuevas generaciones. La ventaja climática de los Países Bajos frente a otras regiones europeas afectadas por heladas, sequías y granizo podría convertirse en un factor clave para asegurar su competitividad en el mercado internacional.

Fuente: Redacción +P en base a informe de USDA.