El taller fue coordinado por un equipo interdisciplinario de INTA y se enmarca en la profundización de los resultados de la reciente publicación "El trabajo en las producciones de pera y manzana, provincias de Río Negro y Neuquén", realizada entre CONICET e INTA que aborda la problemática de la mano de obra rural en el sector frutícola.
La actividad se enfocó en analizar el probable perfil de los trabajadores del sector en los próximos años, y otros temas como la escasez de mano de obra, el envejecimiento de los trabajadores con experiencia, el bajo nivel de relevo generacional, la necesidad de especialización en los mandos medios, el rol de las escuelas agropecuarias, el arraigo de los trabajadores migrantes, las estrategias ensayadas que parecen no tener éxito y los posibles abordajes coordinados entre el sector público y privado.
La investigación
"El trabajo en las producciones de pera y manzana, provincias de Río Negro y Neuquén", realizada entre CONICET e INTA, señala en sus conclusiones que “el complejo frutícola de pepita en su totalidad es un gran generador de empleo por su carácter de demandante de mano de obra intensiva”.
Y continúa: “A pesar de la retracción en los volúmenes de producción de la superficie cultivada de un 25% y la reducción de 1000 fruticultores en una década, los cambios en los volúmenes totales de trabajadores demandados por la estructura frutícola regional no han sido tan notorios en los últimos 10 años, aunque hay datos que registran una caída en los de carácter permanente”.
“Esto se debe a que las tres principales tareas en cuanto a necesidades de mano de obra, cosecha, poda/conducción y raleo, siguen realizándose de manera manual, pero que no la reemplaza en su totalidad", señalan.