La tendencia también se replica —y con mayor intensidad— en las manzanas. SENASA informó que en los primeros cuatro meses del año se enviaron a la industria unas 124.200 toneladas, lo que implica un crecimiento del 56% en relación al mismo tramo de 2024, y un 37% por encima del promedio del primer cuatrimestre en el período 2022-2024.
Este crecimiento no es fortuito. Según relatan los propios productores, la calidad de la fruta este año se vio afectada por condiciones climáticas adversas. “Este año hemos tenido problemas de calidad en la cosecha. Altas temperaturas en verano y heladas primaverales fueron determinantes. Lo que estamos viendo es un ‘espejo’ de lo que ocurrió en la temporada 2023”, expresó un productor frutícola de Cinco Saltos, que maneja alrededor de 3,5 millones de kilos de fruta.
Los datos acompañan la percepción del sector: el volumen de fruta derivada a industria este año es muy similar al registrado en 2023, cuando también se presentaron problemas de calidad en la cosecha. Frente a este escenario, los productores han optado por no arriesgarse a guardar fruta que no cumpla con los estándares necesarios para su comercialización en fresco durante el segundo semestre.
“Lo que se está guardando en cámaras de frío apunta a ser fruta de calidad. Todo el resto fue para industria”, agregó el productor. Este comportamiento responde también a cuestiones económicas. Al aumento del costo energético que se espera en los próximos meses —lo que encarecerá el almacenamiento— se suma un escenario de bajo consumo interno, que no permite prever una mejora en la demanda de peras y manzanas para el mercado local.
La industria, una salida para el excedente
Desde el sector industrial también confirmaron el fuerte ritmo de actividad en esta primera parte del año. Un importante exportador regional destacó que los volúmenes que se manejaron en las plantas de concentrados fueron incluso superiores a los que informa SENASA. “Los números que maneja la industria son más amplios. Hasta la semana pasada estuvimos trabajando con un volumen récord sobre ambas variedades”, aseguró.
Es habitual que en esta etapa del año exista una brecha entre los datos oficiales y los que maneja el sector privado. En general, las estadísticas oficiales tienden a actualizarse con cierto rezago, y es probable que en las próximas semanas se ajusten hacia arriba para reflejar el verdadero volumen procesado. “Normalmente, es mucho más lo que maneja la industria de lo que reflejan los números oficiales, por lo menos en lo que la industria se refiere”, concluyó el empresario.
Expectativas y próximos pasos
El comportamiento de la temporada deja algunas primeras conclusiones claras. La estrategia de los productores fue conservadora: priorizar la calidad para almacenamiento y comercialización en fresco, y derivar rápidamente el resto de la fruta a la industria para evitar mayores pérdidas. De hecho, los datos del SENASA también muestran que los volúmenes enviados al mercado en fresco se mantuvieron estables respecto al mismo período de 2024 (ver nota aparte).
No obstante, para completar el panorama aún falta un dato clave: los stocks de fruta en cámaras de frío al cierre de abril. Este indicador será fundamental para proyectar el comportamiento del mercado en el segundo semestre del año. Por el momento, no hay información oficial, ya que se aguarda que el sector privado entregue los datos correspondientes a la Secretaría de Fruticultura de Río Negro.
Mientras tanto, la industria aparece como la gran protagonista de la temporada 2025, actuando como válvula de escape para un sistema productivo que sigue lidiando con los desafíos climáticos, económicos y de mercado. La incógnita es si esta tendencia será ocasional o si marca el inicio de un cambio estructural en el destino de la fruta del Valle.