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Río Negro: 459 hectáreas en el tramo final para lograr financiamiento para la malla

No hay fecha límite para presentar las solicitudes. Recién se cubrió un cuarto del fondo disponible. En una semana se recorrieron 60 chacras para evaluar la capacidad de repago.

Al jueves pasado, se habían recibido 73 solicitudes de créditos en la Secretaría de Fruticultura de Río Negro, para poner malla en chacras del Alto Valle, que vienen sufriendo daños periódicos por granizo. De ese total, ya avanzaron a la instancia final 52 carpetas, luego que se hiciera un trabajo de campo entre analistas del Consejo Federal de Inversiones (CFI) y técnicos del organismo provincial. En total, visitaron 60 establecimientos, porque una de las consignas es sopesar todo el complejo productivo de cada productor, para medir su capacidad de pago.

Se parte de la base que la vida útil de la malla es de 15 años, y cuanto se podría ahorrar cada chacarero al evitar los daños por granizo a lo largo de ese período.

Estas estadísticas se corresponden a la línea que habilitó el CFI, que dispuso de un fondo de $ 39.000 millones (unos 26 millones de dólares), a lo que se suma una línea presentada por el Banco Patagonia.

Por el momento, no hay plazos para la presentación de solicitudes, sino que se mantiene abierta la inscripción hasta que se complete el fondo.

Todas las carpetas

De las 73 “carpetas” ingresadas, 4 desistieron, 2 no ingresaron por cuestiones de encuadramiento legal, 6 están pendiente de análisis, y 9 faltan completar datos, como fotos de las plantas para terminar de analizar el potencial de cada establecimiento.

En cuanto al análisis que se efectúa de cada caso, María Laura Malaspina, Subsecretaria de Fruticultura, explicó que primero se hace una evaluación técnica para corroborar si hay capacidad de repago.

Se tiene en cuenta la superficie a cubrir, se hace un estimado de rendimiento en kilos, de los porcentajes que van a industria y cuanto tiene destino comercial, y cuál ha sido la pérdida por granizo en los últimos años.

“Se hizo un trabajo muy profesional y meticuloso”, dijo María Laura Malaspina, Subsecretaria de Fruticultura.

Con todos esos datos se obtiene un “valor bruto de producción”, y sobre eso se debe calcular cuánto se evitaría perder con la colocación de la malla, y ahí se culmina el análisis.

Culminado este proceso se obtiene la “recomendación positiva” para que luego se libere el crédito.

“Se hizo un trabajo muy profesional y meticuloso”; destacó Malaspina.

Hasta el momento, los pedidos de financiamiento abarcan 459 hectáreas, con un promedio de 8,2 hectáreas a cubrir en cada chacra. Las unidades productivas varían entre aquellas que tienen 3 o 4 hectáreas, hasta otras de empresas que tienen hasta 300 hectáreas. Lo cierto es que el promedio de cada solicitante ronda las 70 hectáreas.

Tres años de negociaciones

En noviembre pasado un temporal de granizo y lluvia que afectó el Alto Valle y dejó un saldo de 2.000 hectáreas dañadas, con pérdidas que en algunos casos alcanzan el 100%.

Fue uno de los impulsos finales que necesitaron las negociaciones con el CFI para que se presente una línea de financiamiento que demandó 3 años de diseño y negociaciones.

La línea de créditos del Consejo Federal de Inversiones (CFI) para la instalación de malla antigranizo en la fruticultura ofrece un plazo máximo de hasta 60 meses (5 años), incluyendo atractivos periodos de gracia, que en el caso de Río Negro, es de hasta 24 meses de gracia para el pago de capital (adecuándose al ciclo productivo de la fruta).

Se financia hasta el 80% de la inversión total, debiendo incorporar el productor el 20% restante del monto que demanda la instalación de la malla. Y la tasa, es fija y preferencial del 16,8% anual.