En las últimas temporadas viene aumentando el número de denuncias de productores por los daños provocados por las cotorras. Estas aves generan perjuicios significativos en flores, brotes y frutos en desarrollo o listos para la cosecha, afectando especies de pepita, carozo y frutos secos. Atacan en bandadas y dejan tras su paso un impacto devastador que compromete directamente la productividad económica de las explotaciones.
El impacto se evidencia en toda el área productiva del Alto Valle, Valle Medio y Valle Inferior del norte de la Patagonia, con frutas mordidas y destruidas, una situación que compromete tanto la calidad como la cantidad de la producción.
Desde el Ministerio se destaca la importancia de trabajar en conjunto con todos los actores involucrados para implementar medidas de control que respeten el equilibrio ambiental y permitan a los productores proteger sus cultivos y continuar desarrollando una fruticultura sostenible en la región.
Cabe recordar que las cotorras pueden ocasionar daños en flores, brotes y frutos en crecimiento o maduros de especies de pepita, carozo y frutos secos. Un reciente video grabado en una chacra de la región muestra con claridad el daño generado por las cotorras. En las imágenes se puede observar como la fruta que aún se encuentra en su ciclo de maduración está mordida y destruida por los pájaros, que llegan en bandadas a los cultivos y no dejan nada a su paso, ya que no sólo comen de forma desesperada sino también generan un daño sobre la planta.
La llegada de esta especie al Alto Valle de Río Negro data de entre 20 y 25 años, y se vio favorecida por el cambio en el uso de la tierra hacia prácticas como el engorde a corral, el cultivo de girasol y maíz. Esta situación, conjuntamente con sus características reproductivas y de comportamiento ha fomentado el crecimiento excesivo de la especie que actualmente representa una amenaza económica, ecológica y sanitaria.