Sube la manzana, pero no las ganancias: productores denuncian abuso empresarial
Aunque el precio de la manzana se duplicó, productores aseguran que no pueden cubrir costos y denuncian que las empresas pagan muy por debajo del valor real.
La actual temporada frutícola en el Alto Valle presenta un escenario tan llamativo como contradictorio. Por un lado, los precios de la manzana —especialmente la variedad roja— alcanzan niveles históricamente altos, con valores que oscilan entre los 800 y 1000 pesos por kilo para el productor. Por otro, quienes están en la base de la cadena productiva enfrentan serias dificultades para sostener su actividad, principalmente por la falta de liquidez y las condiciones comerciales impuestas por las grandes empresas.
El productor Horacio Pierdominici, con años de experiencia en el sector, describe con crudeza esta realidad: “El tema es que no hay plata”. Su frase sintetiza el principal problema que atraviesa hoy el productor frutícola: aunque los precios parecen favorables, el dinero no circula con la velocidad necesaria para afrontar los costos inmediatos que representa la cosecha.
Precios altos en origen
Según explica, el incremento en los valores responde a una situación puntual del mercado: la fuerte caída en la producción de manzana roja. Este año se estima que la cosecha alcanzó apenas la mitad de lo habitual, lo que generó una escasez que empujó los precios al alza. “Sí, si vos me preguntás, los 800 y 1000 pesos por kilo no es un mal número. Es muy bueno”, reconoce Pierdominici. Sin embargo, aclara rápidamente que ese valor teórico muchas veces no se concreta en la práctica con dinero constante y sonante.
El problema radica en la falta de efectivo en el mercado interno. “Lo que pasa es que yo ahora tengo que pagarle a los cosechadores y no está la plata. La plaza de pesos está seca y eso complica a los productores”, señala. Esta situación obliga a muchos a desprenderse de su fruta a precios inferiores a los que marca el mercado, en operaciones urgentes para obtener liquidez.
En este contexto, las grandes empresas juegan un rol determinante. Según denuncia el productor, estas firmas aprovechan la necesidad de los chacareros para imponer condiciones desfavorables. “Las empresas hoy a mí me están ofreciendo 500 pesos por kilo para la manzana y 17 centavos de dólar por la pera para la venta en fresco, un precio muy por debajo de lo que se habla en el mercado”, afirma.
Hay que aclarar que ante la consulta a otros productores por parte de +P, muchos fueron los que manifestaron un escenario similar al que menciona Pierdominici, pero pidieron estricto anonimato de sus palabras "por temor a llamados de las empresas a las que están entregando su fruta".
La situación de la pera, en particular, refleja una problemática estructural que se arrastra desde hace años. “O sea, con la pera viene ocurriendo lo que pasa hace años... precios que ni siquiera alcanzan a los costos de producción”, lamenta Pierdominici. A diferencia de la manzana, donde la escasez generó una mejora coyuntural, el mercado de la pera continúa deprimido y sin señales claras de recuperación.
manzana cosecha de red
Con la mitad de la cosecha, los precios se duplicaron, pero los ingresos del Valle serían iguales al año pasado.
Paradójicamente, esta temporada podría haber representado una oportunidad para recomponer ingresos luego de varios años de pérdidas. “Esta es una temporada muy buena para la manzana, todos los operadores lo señalan. Pero pareciera que el productor no puede ganar lo que corresponde”, advierte. Y agrega: “Cuando la temporada va para atrás somos los productores los que tenemos que absorber esos costos... cuando está la posibilidad de recuperar algo con una buena campaña, las empresas se empecinan a pagar bajos precios”.
El trasfondo de esta situación es una acumulación de deudas y dificultades financieras que se arrastran desde hace tiempo. “Venimos con deuda de años. Ahora, ¿qué pasa? Acá los que bajan el acelerador son las grandes empresas. Siempre pasa lo mismo. Entonces, nosotros sufrimos... la sufrimos todas”, expresa con resignación.
El comportamiento del mercado, según Pierdominici, responde a una lógica que termina perjudicando sistemáticamente al productor. “Cuando hay mucha fruta porque hay mucha fruta y los precios se desploman; ahora te dicen que hay poca fruta, no vale porque siempre tienen un pretexto”, explica. En otras palabras, independientemente del volumen de producción, el eslabón más débil de la cadena sigue siendo el más afectado.
Importaciones y consumo
A pesar de este panorama, existe un factor que sostiene parcialmente los precios: la demanda de compradores externos a la región. Comerciantes provenientes de provincias como Buenos Aires, Santa Fe o Córdoba están dispuestos a pagar los valores más altos. “Ellos pagan los 800 o 1000 pesos por kilo, pero se llevan a cuenta gotas porque es mucho el dinero que deben tener inmovilizado hasta que esa fruta se vende”, detalla el productor. Estos actores, aunque limitados en su capacidad de compra, contribuyen a evitar una caída mayor de los precios frente a la presión de las grandes empresas.
Si se analiza el volumen total de producción y los valores actuales, surge otra paradoja: a pesar del aumento en el precio por kilo, el ingreso total de dinero al Valle sería similar al del año pasado. En 2025, con una cosecha completa, los galpones pagaban entre 400 y 450 pesos por kilo. Hoy, con la mitad de la producción pero el doble de precio, el resultado económico global tiende a equipararse.
Mientras tanto, en las góndolas de todo el país, los consumidores enfrentan precios récord. Durante febrero, el valor promedio de la manzana superó los 3 dólares por kilo, un nivel histórico para este producto. Esto demuestra que, al menos por ahora, el mercado está convalidando estos precios elevados.
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Sin embargo, desde el sector empresarial advierten que esta situación podría no sostenerse en el tiempo. Existen dos factores que podrían presionar a la baja los valores: un cambio en el comportamiento del consumidor (eligiendo frutas alternativas) o el ingreso de fruta importada.
En este sentido, Chile aparece como un actor clave. Actualmente, ya ingresan al país partidas de fruta a precios considerablemente más bajos que los de la producción local. Si bien en los últimos años los volúmenes importados han sido marginales, la posibilidad de un aumento significativo genera incertidumbre en el sector.
La eventual llegada de mayor cantidad de manzana chilena podría establecer un techo para los precios internos, afectando tanto a productores como a comercializadores. La reacción del mercado frente a este escenario será determinante para el desarrollo de la temporada.
En síntesis, la fruticultura regional atraviesa un momento complejo, marcado por fuertes contrastes. Precios altos conviven con falta de liquidez, buenas condiciones de mercado con dificultades estructurales, y oportunidades de recuperación con prácticas comerciales que siguen perjudicando al productor.
La voz de Horacio Pierdominici refleja una problemática que excede lo coyuntural y pone en evidencia la fragilidad de un sistema donde, incluso en los años favorables, quienes producen la fruta no logran capturar plenamente los beneficios. Mientras tanto, el futuro inmediato dependerá de variables económicas, comerciales y externas que mantienen en vilo a todo el sector.