Una alianza histórica que podría disparar la productividad de las cerezas en Mendoza
La llegada de portainjertos de cerezos de Chile abre paso a explotaciones frutícolas más eficientes y de alta calidad.
Un inédito hito de cooperación público-privada entre Chile y Argentina quedó marcado este año con la primera exportación de portainjertos de cerezo desde viveros chilenos hacia la provincia de Mendoza. La operación, largamente esperada por productores mendocinos, abre una nueva etapa para el desarrollo frutícola regional al garantizar el acceso a material vegetal de alta calidad y sanidad comprobada, elemento clave para proyectos agrícolas modernos y competitivos.
La iniciativa fue posible gracias al trabajo coordinado de múltiples actores: la Cámara de Cerezas de Mendoza, el gobierno provincial, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria de Argentina (SENASA), el Servicio Agrícola y Ganadero de Chile (SAG), la Asociación de Viveros de Chile (AGV) y empresas privadas de ambos países. Tras años de conversaciones técnicas y acuerdos normativos, se logró destrabar los procedimientos sanitarios y logísticos que permitirían el ingreso de portainjertos chilenos al mercado argentino.
Una alianza técnica inédita
Según detalla SmartCherry, el proyecto nació al interior de la Cámara de Cerezas de Mendoza, que impulsó un puente directo entre especialistas de ambos países. Fue así como la entidad invitó a representantes de la AGV a suelo argentino, facilitando mesas de trabajo entre viveristas, asesores técnicos y autoridades sanitarias.
El gerente de la Cámara, Facundo Quirós, asumió el desafío de avanzar ante SENASA, entidad que ya había abierto la posibilidad de importar este tipo de material vegetal, pero que mantenía requisitos estrictos en materia de inocuidad y trazabilidad. “Decidimos iniciar el camino con dos empresas con amplia experiencia en exportación e importación de material vegetal: Agromillora, en Chile, y Vivero Productora, en Mendoza. Ambos habían articulado en el pasado, cumpliendo con las exigencias del SENASA y gestionando la cuarentena en destino”, explicó Quirós.
Un elemento clave fue la participación del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), que colaboró en la elaboración de un protocolo de análisis de virosis para las plantas madre utilizadas en la injertación. “Este ha sido literalmente un proceso de investigación y desarrollo, que pretendemos convertir en un estándar regional para que el sector tenga acceso a material vegetal verdaderamente confiable”, añadió el gerente, destacando el cofinanciamiento del gobierno provincial.
El rol articulador de la AGV
Las gestiones sanitarias entre el SAG chileno y SENASA argentino, junto con los acuerdos técnicos entre viveros, fueron posibles en gran parte gracias al trabajo de la Asociación de Viveros de Chile. Su participación acercó proveedores chilenos —reconocidos por contar con material vegetal certificado y libre de enfermedades— a los productores mendocinos, quienes buscaban alternativas para mejorar la productividad de sus explotaciones.
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El proyecto incorpora material micropropagado de alto estándar, ideal para optimizar la base productiva de los futuros huertos de cereza en Mendoza.
Un punto de inflexión en el proceso ocurrió durante el Seminario de Cerezas Tempranas, realizado en Mendoza en abril, donde una reunión clave entre el Ministro de Producción mendocino, Rodolfo Vargas Arizu; la encargada de Comercio Exterior de la AGV, Margarita Torres; y el propio Quirós permitió acelerar los acuerdos normativos pendientes.
“La Asociación de Viveros ha sido clave como articulador técnico y comercial. No solo facilitó la exportación, sino que lideró un proceso de integración productiva y tecnológica que fortalece la fruticultura regional”, señaló Torres, destacando que este hito abre la puerta a futuras colaboraciones binacionales en materia agrícola.
Productores celebran el acceso a genética de calidad
Uno de los primeros beneficiados fue Dino Cajas, productor chileno radicado en Mendoza, quien adquirió 5.000 portainjertos Maxma14 para injertar con variedades Santina y Lapins. Para él, la posibilidad de obtener material in vitro certificado desde Chile representa una ventaja decisiva.
“El éxito de una explotación comienza desde el origen del material. Busco plantas con garantías sanitarias, uniformidad y buen potencial productivo. El material in vitro me da esa confianza”, afirmó.
El productor mendocino Nicolás Güizzo, gerente técnico de Güizzo Frutas Frescas, coincide: “Tener acceso a material libre de virus y micropropagado asegura un buen inicio para cualquier planta. Además, contar con más opciones de portainjertos es fundamental; en los viveros locales la oferta suele ser limitada”.
Para ambos, la alianza permite no solo mejorar la base productiva de sus proyectos, sino también proyectar futuras importaciones de nuevas variedades y tecnologías agrícolas.
Mendoza apuesta por consolidarse como zona temprana
El objetivo estratégico detrás de esta operación es claro: posicionar a Mendoza como una zona líder en producción temprana de cerezas de calidad, similar al modelo chileno. El gerente de la Cámara de Cerezas, Facundo Quirós, destaca que el momento es ideal para ampliar la superficie plantada en la provincia.
cerezas jujuy
Productores mendocinos celebran la llegada de material vegetal de élite, una oportunidad única para apostar por huertos más rentables y sustentables.
“La articulación entre sector público y privado ha sido clave. Hoy contamos con un producto de alta rentabilidad, excelente calidad y precocidad. Esto hace que el sector sea atractivo para nuevas inversiones”, afirmó.
Con este hito, Mendoza incorpora material vegetal de última generación, lo que permitirá mejorar la productividad y calidad de sus explotaciones, además de fortalecer su competitividad en los mercados internacionales.