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Una cosecha histórica de peras... y sin dónde colocarla: así afecta el cierre de Del Monte

Cosecha de peras en alza. La industria enfrenta un excedente inesperado tras perder a uno de sus principales compradores en plena temporada.

La industria de peras del noroeste del Pacífico atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años tras el anuncio de Del Monte Foods, realizado este verano, sobre el cierre de varias de sus plantas conserveras como parte del proceso de concurso de acreedores. Aunque la noticia generó preocupación inmediata en los productores, el verdadero impacto comenzó a sentirse con fuerza hace semanas, coincidiendo con una de las cosechas de peras más abundantes de la región.

Para muchos agricultores, la decisión fue un golpe inesperado. De acuerdo con William Gant, de CMI Orchards, LLC, la industria recibió la confirmación del cierre en junio, justo cuando los cultivos se encontraban en plena fase de desarrollo y a pocas semanas del comienzo de la cosecha. “Esta decisión ha afectado a muchos productores de la región. La noticia llegó en junio, y la cosecha empezó poco después, así que los productores tuvieron muy poco tiempo para adaptar sus planes para la próxima temporada”, afirma Gant.

La importancia histórica de las conserveras

El problema principal radica en el papel fundamental que históricamente han desempeñado las plantas conserveras para los productores de peras. Estos centros han funcionado durante décadas como un mercado seguro para la fruta que no alcanza el tamaño, forma o apariencia necesarios para el retail, pero que sigue siendo perfectamente apta para la transformación. Esta fruta, conocida comúnmente como “calibre industrial”, constituye una parte significativa del volumen total de la cosecha y suele ser difícil de colocar en el mercado de frescos, donde los estándares de calidad exigidos por los minoristas y los consumidores son cada vez más estrictos.

Sin estas plantas, los productores pierden de golpe un canal de comercialización para miles de toneladas de fruta. “Como resultado, los productores se enfrentaron a algunas decisiones difíciles al final de la temporada en cuanto a cómo dar salida a la fruta que antes tenía un destino garantizado”, explica Gant. La incertidumbre obligó a muchos agricultores a evaluar nuevas alternativas con muy poco margen de maniobra, desde la búsqueda de compradores en mercados secundarios hasta la renegociación de contratos o la exploración de opciones logísticas más costosas.

Retos a largo plazo y necesidad de adaptación

El sector, sin embargo, ha intentado reaccionar colectivamente. Según Gant, parte de la fruta logró redirigirse hacia canales frescos, aunque no sin dificultades, y otra parte se colocó en puntos de procesado alternativos, algunos de ellos fuera de la región. Esta reubicación parcial ayudó a aliviar el excedente, pero no resolvió del todo el problema generado por el cierre repentino y la pérdida de capacidad instalada.

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La salida de Del Monte expuso la fragilidad del sistema y obligó a cambios de emergencia en el mercado.

El desafío que ahora enfrenta la industria no es únicamente coyuntural, sino estructural. En un mercado frutícola cada vez más competitivo, la desaparición de una parte importante de la infraestructura conservera del noroeste del Pacífico plantea interrogantes sobre el futuro del sector y la necesidad de adaptarse a un entorno cambiante. Para Gant, este escenario pone de relieve la importancia de que los productores sigan apostando por la innovación y la diversificación. “A largo plazo, la pérdida de capacidad de la industria conservera regional subraya la importancia de la innovación continua, la diversificación del mercado y las alianzas fuertes con el retail para garantizar la viabilidad de los productores y mantener la estabilidad dentro de la categoría de peras”, señala.

En los próximos meses, la industria deberá continuar analizando cómo reorganizar sus operaciones y qué nuevas estrategias pueden implementarse para evitar que una situación similar impacte nuevamente en la rentabilidad y sostenibilidad de los productores. Mientras tanto, la abundante cosecha de este año sigue siendo un recordatorio tanto del potencial agrícola de la región como de su vulnerabilidad ante los cambios en la cadena de suministro.

Fuente: Fresh Plaza con aportes de la Redacción +P: