Si bien los diferenciales de precios que se reflejan en uno y otro mercado son importantes, hubo momentos mucho peores en estos últimos años.
Tal muestra el gráfico en barras, junio de este año volvió a reflejar un aumento sobre el diferencial en el precio del asado, pero cuando se analiza en el tiempo se observa claramente que este 48% se encuentra muy por debajo de la media de los últimos dos años, que fue del 62%.
"La suba de precios que registra el corte del asado en la región del Valle de Río Negro y Neuquén, es netamente estacional. Por otra parte no hay que dejar de remarcar que los mercados actúan en forma muy dispar, independientemente que se encuentren en el mismo país. De ahí que se registran estas subas en nuestra zona y en otras hay bajas", confió Leonardo Claps, analista económico y especialista ganadero del INTA Bariloche. Incluso las variaciones se pueden encontrar en una misma región.
Este nuevo gráfico destaca que en CABA y GBA el aumento promedio del precio del asado en junio -según el IPC- fue del 0,2%, mientras que el Alto Valle ese indicador sube al 4,9% y en la cordillera de Río Negro y Neuquén se dispara a casi dos dígitos. Casi insólito: distintos valores, en una región bien focalizada. ¿Cómo se interpreta esto? "Es simple, como mencione anteriormente la estacionalidad que presenta a oferta de asado en los Valles de Río Negro y Neuquén determina que los precios suban más que en los mercado del norte del río Colorado porque allí sí hay oferta suficiente. Y el salto que se registra en las ciudades de la cordillera se debe a que hay que adicionarle, a la estacionalidad mencionada, la mayor demanda por el efecto del turismo, que sin dudas impacta sobre el precio", resumió Claps en otra parte de la conversación con +P.
El analista asegura que estas variaciones de precios tienen muy poco que ver con la barrera sanitaria, es algo bastante más complejo que emerge en nuestra región por la falta de oferta productiva, elevados costos de producción y compleja logística que tiene esta región del país. "Los campos de Río Negro y Neuquén tienen un límite físico para producir. Hoy hablamos de una escala de 700.000 cabezas en ambas provincias; pasando esta carga aparecen los problemas", detalló Claps.
Dejando de lado los distintos argumentos técnicos, la realidad es que el mercado hoy manda y la suba de precios se hace sentir en los bolsillos de los trabajadores de la región. Producto de este contexto es que también el consumo de carne vacuna esta cayendo, y en especial se observa una importante baja en el asado.