Comercio de mamíferos silvestres: un 50% más de riesgo de pandemias, según un estudio
¿El próximo brote global nacerá en un mercado de mascotas exóticas o en un cargamento ilegal? Un estudio en Science revela que el comercio de vida silvestre multiplica el riesgo de transmisión de patógenos y acumula peligros con el paso del tiempo.
El comercio internacional de mamíferos silvestres, tanto legal como ilegal, representa una de las mayores amenazas para la salud pública global. Un estudio liderado por la Universidad de Lausana (Suiza) y publicado el 9 de abril de 2026 en la revista Science cuantifica por primera vez este peligro con datos de cuatro décadas. Los resultados son alarmantes: las especies comercializadas enfrentan hasta un 50% más de riesgo de compartir patógenos con humanos en comparación con aquellas que permanecen fuera del mercado.
Según el análisis, el comercio de vida silvestre involucra al 25% de las especies de mamíferos del planeta. Esta actividad abarca desde la captura y transporte hasta la venta final para mascotas, medicina tradicional, investigación científica, carne o pieles. Cada paso de la cadena multiplica las oportunidades de contacto estrecho entre animales y humanos, facilitando el salto de virus, bacterias, hongos y parásitos.
El equipo internacional, liderado por la profesora Cleo Bertelsmeier y con Jérôme Gippet como primer autor, demostró que las especies sometidas al comercio comparten patógenos con humanos en proporciones mucho mayores. Concretamente, el 41% de las especies comercializadas comparte al menos un patógeno con las personas, frente solo al 6,4% de las especies no comercializadas. Esta diferencia subraya cómo la actividad humana altera drásticamente las dinámicas ecológicas y sanitarias.
Puntos críticos de contagio
Los investigadores identifican los mercados de animales vivos y el tráfico ilícito como los escenarios de mayor riesgo. En estos contextos, los controles sanitarios brillan por su ausencia. Las especies vendidas vivas en mercados comparten 1,5 veces más patógenos que las involucradas únicamente en comercio legal de productos derivados. En el caso del tráfico ilegal, la proporción alcanza 1,4 veces más.
Ejemplos históricos ilustran esta conexión. La viruela del mono llegó a Estados Unidos en 2003 a través de perros de la pradera importados como mascotas. Brotes de Salmonella se vincularon a reptiles exóticos, mientras que infecciones de ántrax aparecieron asociadas al uso de pieles en instrumentos musicales. El COVID-19 también recordó al mundo cómo los mercados húmedos pueden convertirse en epicentros de emergencia zoonótica.
image
Cada década que una especie permanece en el mercado añade al menos un patógeno compartido con humanos.
Cada década en el comercio suma un patógeno nuevo
Uno de los hallazgos más relevantes del estudio radica en la dimensión temporal. “El tiempo que una especie permanece en el mercado resulta decisivo”, explicó Gippet. En promedio, por cada década que un mamífero se mantiene en el comercio mundial, comparte al menos un patógeno adicional con los humanos. Este riesgo se acumula progresivamente y se agrava con el auge de las mascotas exóticas impulsado por redes sociales y con la expansión del tráfico internacional.
La manipulación inicial —caza, traslado y contacto directo— concentra la mayor probabilidad de transmisión. Aunque el consumidor final no siempre corre riesgo inmediato, sus decisiones de compra alimentan toda la cadena y favorecen la circulación de agentes infecciosos.
Limitaciones de CITES y la necesidad de nuevas políticas
El Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) se centra principalmente en la conservación y evita la extinción de especies. Sin embargo, no aborda de manera directa los riesgossanitarios asociados a la transmisión zoonótica. Los autores del estudio insisten en la urgencia de incorporar un enfoque de salud pública en las regulaciones globales.
Bertelsmeier destacó que las elecciones de consumo influyen directamente en el traspaso de patógenos. “Nuestros hábitos de compra cuestionan tanto la regulación vigente como nuestras propias prácticas”, señaló la investigadora.
image
El comercio de especies aumenta la probabilidad de compartir patógenos con humanos. (A) Distribución filogenética de mamíferos según su uso y estatus zoonótico. (B) Solapamiento entre especies sinantrópicas, de consumo y hospedadoras. (C) Proporción de riesgo en especies comercializadas. (D) Efectos promedio del comercio y la sinantropía. (E) Modelo de ecuaciones estructurales de vínculos causales. Fuente: Nature
Recomendaciones para reducir el riesgo de futuras pandemias
Los científicos proponen medidas concretas:
Fortalecer la biovigilancia en toda la cadena de comercio.
Reducir la frecuencia y el volumen de animales vivos en mercados internacionales.
Reformar acuerdos multilaterales para integrar criterios sanitarios.
Aumentar la cooperación internacional y mejorar los sistemas de monitoreo.
“El número de contactos es determinante. Limitar estas oportunidades de encuentro y el volumen total del comercio resulta esencial para reducir la emergencia de enfermedades”, afirmó Gippet.
Hacia una salud global integrada
El comercio de mamíferos silvestres no solo amenaza la biodiversidad, sino que actúa como vector silencioso de patógenos. Comprender cómo las interacciones comerciales abren nuevas vías para la transmisión zoonótica resulta fundamental para anticipar y prevenir brotes. Integrar la salud pública como eje central en la regulación de la biodiversidad protege tanto los ecosistemas como la salud colectiva.
Expertos coinciden en que, sin reformas profundas, el riesgo de una nueva pandemia sigue latente. La evidencia científica ya está sobre la mesa: cada año adicional en el mercado eleva el peligro. La pregunta ahora es si la comunidad internacional actuará con la rapidez y decisión necesarias.
Fuente: Infobae Mundo con aportes de Redacción +P.