La doctora Marily Oppezzo, del Stanford Center on Longevity, explica que los mayores necesitan más proteína por comida debido a la resistencia anabólica, un fenómeno que reduce la eficiencia en la síntesis muscular. A continuación, destacamos tres alimentos accesibles y nutritivos ideales para esta etapa: yogur, huevos y pescado en conserva.
Uno por uno, los tres aliados
El primero es el yogur natural o griego. Se trata de una fuente de proteínas completas y calcio, esencial para prevenir la osteoporosis. Versátil y fácil de incorporar en desayunos, meriendas o postres saludables con frutas o frutos secos, contribuye a la síntesis muscular y fortalece los huesos.
image.png
La alimentación, clave para la salud a partir de los 50.
Los huevos son el segundo pilar en la alimentación para quienes llegaron o pasaron los 50. Ofrecen proteínas de alto valor biológico, además de vitaminas, minerales y antioxidantes. Su preparación sencilla y los hace ideales para una dieta regular, apoyando la salud muscular y general.
Finalmente, el pescado en conserva es otro alimento a incluir para fortalecer los músculos. Sardinas, atún y caballa enlatados aportan proteínas y ácidos grasos omega-3, beneficiosos para el corazón y el cerebro. Prácticos y duraderos, son perfectos para ensaladas, bocadillos o platos principales, asegurando un aporte nutricional sin complicaciones.
¿Por qué buscamos proteínas?
Según el Stanford Center on Longevity y Harvard Health, las proteínas no solo mantienen los músculos, sino que también son vitales para reparar tejidos, producir hormonas, enzimas y anticuerpos, y transportar nutrientes. Consumir una variedad de fuentes proteicas, combinado con ejercicios de fuerza, permite envejecer de forma activa y saludable.
Incorporar yogur, huevos y pescado en conserva a la dieta diaria es una estrategia práctica y efectiva para los mayores de 50, respaldada por expertos de Stanford y Harvard, que promueve la salud muscular y el bienestar general.