Cecilia de Larminat, presidente de la SRN, y Diego García Rambeaud, secretariod e Producción, junto a una d elas participantes.
La iniciativa -nacida en 2024- busca promover el trabajo de campo y sus rutinas, fomentando la actividad de cabaña al dar valor a sus procesos básicos. También procura transmitir metodologías de trabajo moderno, donde el bienestar animal y la gestión administrativa del proceso se conjugan con los tiempos propios de la producción.
Cómo funciona la recría
Los productores donan los animales y la organización los entrega a los jóvenes cuidadores seis meses antes de la muestra. Durante ese período, los participantes asumen el compromiso de un cabañero, pese a su corta edad: alimentan, cuidan y entrenan al ejemplar, además de aprender sobre nutrición y armado de dietas. Para ello, reciben asesoramiento veterinario y capacitaciones constantes. En el concurso participan tanto competidores individuales como grupos de establecimientos educativos técnicos agropecuarios.
Registro y gestión: Evaluar y registrar el peso periódico es clave para medir el desarrollo del bovino.
Hiriart explicó el sentido de este acompañamiento: “brindamos apoyo para que cada participante tenga un ejemplar y a través de capacitaciones pueda desarrollar el potencial genético del animal acorde a su edad, como también mansedumbre y desarrollo del proceso”.
El seguimiento es constante. Hiriart remarcó que se trata de “un trabajo de todos los meses, prestando atención de contener a los chicos cuando tienen alguna inquietud”. El equipo organizador procura que los jóvenes entiendan el porqué de la metodología y de los datos que deben registrar. Un ejemplo es el control de peso, que permite evaluar el desarrollo tras iniciar la alimentación. Esta disciplina acerca a los participantes a la gestión de un establecimiento real, donde los números orientan las decisiones tanto como la observación en el campo.
Mansedumbre en pista: El trabajo constante de amansado permite llevar al animal con bozal de manera segura.
Qué evalúa el jurado
La jura pondera diversos aspectos: evalúa la mansedumbre lograda, el proceso de alimentación y la presentación general. Además, valora la indumentaria (pilchas) de los participantes y sus destrezas en el manejo. Según Hiriart, hay una clave fundamental en la pista: "que el animal camine bien".
La definición del concurso y su premiación se realizan en el marco de la Exposición de Bovinos. Posteriormente, el ejemplar se vende en un remate especial, lo que cumple una función económica clave: las ventas financian la propia logística del concurso, cubriendo gastos como fletes y traslados de personal.
Capacitaciones de campo: Jornadas de formación donde los participantes aprenden sobre dietas y nutrición animal.
Un modelo de formación para la cabaña
Con esta combinación de práctica, capacitación y registro, el Tromen se posiciona como una herramienta formativa sólida para quienes se inician en la producción bovina. Los jóvenes reciben un ejemplar, acompañamiento técnico y un objetivo concreto para culminar en la pista, donde se pone a prueba cada mes de esfuerzo.