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Cuánto dinero maneja el IPCVA y por qué su financiamiento quedó en el centro de la discusión

El presidente del Instituto reveló que monto administra el organismo y el Gobierno impulsa una reforma que podría dejarlo sin financiamiento.

El futuro del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA) quedó envuelto en una fuerte polémica luego de que el Gobierno impulsara un anteproyecto para convertir en voluntario el aporte que hoy financia al organismo. Desde la entidad advirtieron que la medida implicaría, en los hechos, su desaparición, mientras que entre muchos productores ganaderos persisten cuestionamientos por el costo que representa el aporte obligatorio.

El presidente del IPCVA, Georges Breitschmitt, expresó su sorpresa y preocupación por la iniciativa oficial y sostuvo que convertir el aporte en voluntario sería equivalente al cierre del Instituto. “Hacer voluntario el aporte al IPCVA es un eufemismo para decir que cierre”, afirmó.

Según explicó, el organismo funciona desde hace dos décadas bajo un esquema de articulación público-privada y no recibe recursos del Tesoro Nacional. Su financiamiento proviene exclusivamente de los aportes de los productores que envían hacienda a faena y de la industria frigorífica.

Un importante presupuesto

Breitschmitt reveló que el IPCVA administra un presupuesto anual de entre US$10 millones y US$12 millones, recursos destinados principalmente a acciones de promoción de la carne argentina en los mercados internacionales, campañas de difusión, estudios técnicos e investigaciones.

Ese volumen de fondos es precisamente uno de los puntos que genera críticas entre numerosos ganaderos, quienes consideran que el aporte obligatorio representa un costo adicional dentro de una actividad que ya enfrenta una elevada presión tributaria y crecientes costos de producción.

Sin embargo, el titular del Instituto rechazó que el IPCVA tenga una incidencia relevante sobre el valor de la carne. “Hoy el arancel, que se divide entre lo que aporta la industria y lo que aporta la producción, puede redondearse en 1.800 pesos por animal completo enviado a faena”, calculó.

Los recursos del IPCVA se destinan, principalmente, a la promoción de la carne argentina en ferias internacionales.

Desde la entidad sostienen que ese monto resulta marginal frente al valor de un animal terminado y que permite sostener una estructura de promoción que beneficia a toda la cadena exportadora.

"Nadie pagaría si fuera voluntario"

Breitschmitt defendió el sistema de financiamiento obligatorio y lo comparó con otros servicios de uso colectivo. “¿Quién va a querer aportar para que yo, que no pago, me beneficie?”, planteó, al señalar que un esquema voluntario generaría un efecto de "free rider", donde muchos aprovecharían los beneficios sin contribuir a financiarlos.

En la misma línea, recordó que países competidores como Australia y Uruguay también sostienen organismos similares mediante aportes obligatorios de la cadena cárnica. “Nos dejaría en desigualdad de condiciones respecto a competidores regionales”, advirtió.

El presidente del IPCVA también lamentó que el Ministerio de Desregulación no haya convocado al Instituto durante la elaboración del anteproyecto. No obstante, manifestó expectativas de abrir una instancia de diálogo, luego del reciente almuerzo que mantuvo Carlos Odriozola, representante de la Sociedad Rural Argentina en el Consejo del IPCVA, con el ministro Federico Sturzenegger.

Por otra parte, reconoció que existe un desafío pendiente en la comunicación con quienes financian el organismo. “Hoy el productor está abarrotado de información, pero es una de las cosas que tenemos que mejorar para llegar mejor a cada uno de los aportantes”, concluyó.

La discusión sobre el futuro del IPCVA reabre además un viejo debate dentro de la ganadería: mientras el Instituto sostiene que el aporte representa un costo reducido frente a los beneficios de la promoción internacional, muchos productores cuestionan que el organismo administre entre US$10 millones y US$12 millones anuales provenientes de un aporte compulsivo y consideran que ese dinero podría permanecer en el bolsillo de quienes lo generan.