Marcación criogénica: Productores de Patagones aplican nitrógeno líquido (-196°C) para identificar el ganado.
Del calor del fuego al principio biológico del frío
A diferencia de la marca a fuego tradicional —que genera una cicatriz sobre el cuero destruyendo capas del tejido—, la marcación criogénica se apoya en un principio biológico preciso. Al aplicar sobre la piel un hierro enfriado en nitrógeno líquido durante un tiempo determinado, el frío destruye selectivamente los melanocitos, que son las células encargadas de producir el pigmento del pelo. Los queratinocitos, en cambio, resisten el procedimiento, lo que permite que el folículo siga produciendo pelo, pero totalmente blanco.
El resultado final es una marca indeleble que emerge semanas después y que resulta visible a simple vista y a gran distancia en el campo. Esta claridad visual agiliza la recolección de datos productivos y reproductivos durante las tareas de selección o en los esquemas de inseminación artificial a tiempo fijo y programas de mejoramiento genético. “Además, el procedimiento reduce significativamente el nivel de estrés y dolor en los animales durante el trabajo en la manga”, asegura Hector.
Innovación técnica: La técnica destruye melanocitos generando pelo blanco, reemplazando la marca a fuego.
Ingenio en los corrales
La adopción de esta técnica presentó desafíos logísticos específicos. La manipulación de nitrógeno líquido requiere extremar los recaudos de seguridad —uso de antiparras, guantes adecuados e instalaciones bien ventiladas— y exige contar con equipos especiales para evitar pérdidas de frío. Dado que los termos criogénicos convencionales diseñados para pajuelas de inseminación poseen una boca angosta que impide introducir la batería de hierros numéricos, el equipo debió recurrir a la creatividad en las instalaciones del establecimiento.
“Para mantener las marcas en temperatura y optimizar la conservación del insumo, rediseñamos la tapa de una conservadora de Telgopor, la dividimos en tres rectángulos con muescas a medida”, asegura el científico.
De esta forma, al numerar los mangos de cada hierro, los operarios abren únicamente la sección necesaria para retirar la herramienta correspondiente, disminuyendo la evaporación del producto.
Beneficios: Mejora el bienestar animal, facilita la trazabilidad y reduce el estrés del rodeo.
Un cambio de mirada
La primera prueba de campo se llevó a cabo sobre un grupo de 17 vacas madres y demandó aproximadamente dos horas de trabajo con un equipo de tres operarios. Si bien la marcación en frío representa una inversión inicial mayor en equipamiento e insumos comparada con la tradicional, los técnicos afirman que la precisión lograda en el manejo de la información y la agilidad en el trabajo amortizan los costos.
Héctor destacó la relevancia de dar estos primeros pasos en los establecimientos de la región: "Es importante para nosotros, como productores y técnicos, incorporar nuevas tecnologías que ya están disponibles y que los jóvenes vean en el campo un futuro viable para aplicar conocimientos y desarrollar nuevas experiencias".
Actualmente, el proyecto del grupo Monte Profundo y del área de desarrollo del INTA Valle Inferior (donde Héctor también se desempeña como becario de extensión) se encuentra en plena fase de evaluación. En las próximas semanas, cuando la hacienda vuelva a encerrarse para el proceso de inseminación, se sabrá con certeza si la técnica rindió sus frutos esperados o si habrá que reajustar los tiempos de contacto del hierro frío sobre la piel.
FUENTE: Redacción +P.