“Nosotros queremos que la carne que hacemos de este lado se sepa cuál es, por todo lo que se ha invertido y la calidad que logramos”, dijo un distribuidor que prefirió no revelar su identidad, quien acotó que “no importa que se abra la barrera y que existan varios precios para que la gente pueda elegir, pero que realmente se sepa qué es lo que nosotros hacemos”.
Gustavo, un administrador de cuatro carnicerías en General Roca, admitió que en algunas sucursales ya tiene hasta tres precios distintos por kilo: comienza en 10.900 pesos, luego otro tipo a 13.000 pesos, “después ya el asado de la zona en 16.000 pesos”.
José Luis Bunter, empresario de la carne y presidente de la Cámara de Comercio de Cipolletti, aseguró que “asados congelados están ingresando, y la verdad que era grasa, hueso y con un hilo de carne”. Y acotó que “es una lotería comprar de ese asado, porque es un remanente que les va quedando de la exportación”. Por eso, a su criterio, “hoy los precios están determinados exclusivamente por la calidad del producto. Es tan simple como eso. Porque cuando es muy barato, no hay soluciones mágicas: puede ser medianamente bueno o una porquería”.
Nadia explicó que hoy en los mostradores existen tres tipos distintos de asado: el que llega congelado de La Pampa, el que viene en fresco de frigoríficos del norte (ya sean de La Pampa o de la provincia de Buenos Aires) y el que se produce en la región.
“El que viene congelado, ese yo no lo trabajo, pero sí lo trabajan varios”, explicó, y agregó que “después está el asado de La Pampa, que no se ha modificado el precio”, cuyo valor al público se estabilizó en 12.000 pesos. A eso se suma que, en su caso, comercializan unas dos jaulas semanales que compran en campos de Río Colorado y Choele Choel, y en ese segmento “el precio de la hacienda no bajó”.
Bunter coincide con esta nueva tendencia en la comercialización de carnes, y adelantó que “la mayoría de las carnicerías van a tener dos precios: el asado de primera, por un lado, y el asado de oferta o de enganche. El asado de enganche o de oferta te puede venir con sorpresa, porque te puede salir más o menos, o te puede salir duro, casi incomible”.
¿Y dónde está la diferencia en el asado?
“El asado que viene barato es de los animales que se hacen para exportación”, explicó Gustavo, y advirtió que “son animales de 500 a 600 kilos, súper gordos porque tienen que lograr el marmolado en los bifes, en las pulpas”. Ese “marmoleado” que exigen en los mercados externos es el veteado de grasa que, en el asado, se traduce en grasa externa. “Ese asado es el que viene a buen precio”, distinguió.
Nadia Fernández, que explora las redes sociales de sus competidores, se mostró contundente y confirmó que “nosotros no nos vamos a quemar con ese asado”, y alertó que “le está pasando a muchos (carniceros), que los escrachan en las redes”, y esto se lo adjudica a que “te puede salir un asado bueno, pero muchas veces es todo vaca que no se puede exportar a China, entonces lo mandan todo para acá. Hay mucho de eso que lo conseguís muy barato”.
Otro distribuidor explicó que “son distintas categorías de asado”, porque en la región –por la falta de lluvias– al ternero no se lo lleva a recría a otros campos, sino que pasa directo a engorde, “entonces tenemos un ternero nuevo, una carne de primera”.
Lo cierto es que la apertura de la barrera empujó los precios a la baja, y a tal punto habían llegado que “yo tengo clientes que venían de Neuquén a comprar a Cipolletti porque allá estaba a 26.000 pesos el kilo y yo los tenía en 16.000”, reconoció Nadia, quien hoy comercializa el asado por plancha completa o media plancha a 12.999 pesos, y si el cliente va a comprar por tiras, se va a 13.999 pesos el kilo.
Fuente: Redacción +P.