Río Negro y Neuquén: comportamiento estable en la faena regional
Los últimos datos difundidos por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación reflejan que Río Negro consolidó durante el primer cuatrimestre de 2026 un volumen de faena de 52.063 cabezas de ganado vacuno. El número representa un crecimiento interanual del 3%, dato que confirma la resistencia del sector regional frente al complicado panorama nacional.
No obstante, cuando la cifra se compara con el promedio de los primeros cuatrimestres del período 2021-2025, se observa una leve caída del 2%, mostrando que la recuperación todavía no alcanza para retornar plenamente a los mejores niveles registrados en los últimos años.
En paralelo, Neuquén, segunda provincia patagónica en importancia dentro de la producción de carne bovina, mostró prácticamente un escenario de estabilidad. Las estadísticas oficiales indican que durante los primeros cuatro meses del año llegaron a las plantas frigoríficas 14.719 cabezas de ganado, apenas por encima de las 14.693 registradas en igual período de 2025.
Incluso al comparar los datos actuales con el promedio de las campañas 2021-2025, el comportamiento permanece prácticamente sin variaciones, con valores apenas superiores a las 14.800 cabezas. Esto refleja que la actividad ganadera neuquina logró sostenerse pese a la fuerte volatilidad económica y productiva que atraviesa el país.
La situación regional contrasta de manera marcada con la realidad nacional. En todo el país, la faena bovina acumuló en el primer cuatrimestre unas 3,93 millones de cabezas, lo que implica una caída interanual del 9,5%.
El retroceso tiene una explicación clara para el sector: la fuerte retención de hacienda por parte de los productores. Frente a las expectativas de recomposición de precios y la necesidad de reconstruir stock ganadero, muchos establecimientos optaron por mantener animales en los campos y reducir el envío a frigorífico. El fenómeno provoca una menor oferta para la industria y, en consecuencia, una caída en la producción de carne.
Este proceso ocurre incluso en un contexto donde el peso promedio de ingreso de los animales a faena mostró una mejora en los últimos meses, señal de que los productores buscan terminar mejor los animales antes de comercializarlos.
Patagonia y grandes frigoríficos
Dentro de este contexto, el norte patagónico aparece como una región relativamente sólida. La actividad ganadera sigue mostrando señales de fortaleza y sostiene buena parte del funcionamiento de la industria frigorífica regional. Sin embargo, al analizar las cifras en perspectiva nacional, surge una realidad contundente: los niveles de faena de la Patagonia son marginales frente a las grandes estructuras industriales del centro del país.
Solo una empresa privada ampliamente conocida en el sur argentino, el frigorífico perteneciente a la cadena de supermercados Coto, procesó durante el primer cuatrimestre del año más de 101.900 cabezas de ganado vacuno.
La comparación resulta impactante. Esa sola planta faenó prácticamente el doble de todos los animales procesados en la provincia de Río Negro y más de cuatro veces el total registrado en Neuquén durante el mismo período.
Y aun así, Coto ni siquiera lidera el ranking nacional de faena. La empresa que actualmente encabeza el negocio frigorífico argentino es Frigorífico Rioplatense, perteneciente a la familia Costantini. La firma, fundada en 1974, logró posicionarse como la principal compañía de faena bovina del país gracias a un fuerte crecimiento industrial y exportador desarrollado durante las últimas décadas.
carne faena 1
La industria cárnica patagónica muestra señales positivas en 2026, aunque los números revelan la fuerte concentración que domina el negocio frigorífico nacional.
Actualmente la empresa es conducida por Martín Costantini, quien asumió el liderazgo tras suceder a su padre, Rodolfo Costantini. Este último es además hermano del reconocido empresario Eduardo Costantini, creador del grupo financiero e inmobiliario Consultatio.
La magnitud alcanzada por estas compañías refleja un proceso de concentración industrial que se profundizó en los últimos años. Grandes frigoríficos con fuerte integración comercial y capacidad exportadora dominan buena parte del mercado argentino, mientras las plantas regionales continúan operando en escalas considerablemente menores.
En la Patagonia, además, existen condicionantes estructurales que limitan el crecimiento del negocio. La región cuenta con un stock ganadero reducido en comparación con la zona pampeana, mayores costos logísticos y una estructura productiva mucho más fragmentada.
A esto se suma la histórica barrera sanitaria que diferencia a la Patagonia como zona libre de aftosa sin vacunación, condición que genera ventajas comerciales pero también restricciones en la circulación de hacienda y carne desde otras regiones del país.
Pese a esas limitaciones, los frigoríficos regionales mantienen una relevancia estratégica para las economías provinciales. No solo generan empleo directo e indirecto, sino que también sostienen la actividad de cientos de productores ganaderos distribuidos entre Río Negro y Neuquén.
La estabilidad observada en los niveles de faena durante este inicio de año representa, en ese sentido, una señal alentadora para el sector patagónico, especialmente en un contexto nacional atravesado por caída de actividad y menor oferta de animales.
Sin embargo, las cifras dejan una conclusión inevitable: mientras la Patagonia logra sostener su actividad, el corazón de la industria frigorífica argentina continúa concentrado en un puñado de grandes jugadores capaces de mover, en apenas unos meses, volúmenes muy superiores a toda la producción de una provincia entera del sur del país.
FUENTE: SAGYP con aportes de Redacción +P.