Fuerte caída en la faena bovina: los números que encienden alarmas en la industria
La industria ganadera argentina atraviesa una fuerte retracción: en abril se faenaron 173 mil cabezas menos que hace un año y la producción de carne cayó 13%.
Datos difundidos por el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) correspondientes a abril de 2026 muestran una marcada contracción en la faena y producción de carne bovina, consolidando una tendencia descendente que ya se venía observando desde comienzos de año y que genera preocupación tanto en el sector exportador como en toda la cadena productiva.
El informe refleja una disminución significativa en la faena de bovinos, una menor producción de carne y una caída pronunciada en determinadas categorías de animales, especialmente en novillos y hembras de mayor desarrollo. Aunque algunos indicadores, como el peso promedio de las carcasas y la estabilidad de los feedlots, ofrecen señales positivas, el panorama general continúa siendo de retracción.
Durante abril de 2026, la faena bovina total alcanzó aproximadamente las 960,9 mil cabezas. La cifra representa una caída mensual del 6,7% respecto de marzo, equivalente a unas 68,9 mil cabezas menos procesadas en apenas treinta días.
Sin embargo, el dato más preocupante surge de la comparación interanual. Frente a abril de 2025, el retroceso alcanza el 15,3%, lo que implica que dejaron de faenarse cerca de 173 mil animales en relación con el mismo período del año pasado.
La tendencia también queda en evidencia al analizar la actividad diaria de los frigoríficos. Ajustando los números por días hábiles —20 jornadas tanto en marzo como en abril— la faena promedio descendió de 51,5 mil cabezas diarias a 48 mil. Un año atrás, esa cifra se ubicaba en 59,7 mil animales por jornada, lo que marca una caída interanual cercana al 19,5%.
El acumulado del primer cuatrimestre confirma el deterioro. Entre enero y abril de 2026 se procesaron 3,94 millones de bovinos, frente a los 4,35 millones registrados en igual período de 2025. La diferencia representa una baja del 9,5% en el nivel de actividad.
Para los analistas del mercado cárnico, estos números reflejan un escenario complejo, condicionado por varios factores simultáneos: restricciones en la oferta de hacienda pesada, recomposición de stock ganadero, cambios climáticos y una demanda internacional menos dinámica que en años anteriores.
Menor producción de carne y señales de desaceleración
La retracción en la faena tuvo un impacto directo sobre la producción total de carne bovina. En abril se produjeron cerca de 226,1 mil toneladas equivalente res con hueso, lo que significó una caída mensual del 7,1%.
En comparación con abril del año pasado, la producción descendió un 13%, evidenciando la magnitud del ajuste que atraviesa la industria frigorífica.
En el acumulado del primer cuatrimestre, la producción total alcanzó 926,6 mil toneladas, unas 70,9 mil toneladas menos que en igual período de 2025.
Pese a la caída en volumen, uno de los pocos indicadores que mostró cierta estabilidad fue el peso promedio de las carcasas. En abril, el promedio se ubicó en 235,3 kilogramos por animal, apenas un 0,5% menos que en marzo, aunque todavía un 2,6% por encima del promedio registrado un año atrás.
El presidente del Consorcio ABC, Mario Ravettino, destacó que el peso medio acumulado del primer cuatrimestre se ubicó en 235,4 kilogramos, superando claramente los 229,3 kilos registrados en el mismo período de 2025.
No obstante, el informe advierte sobre diferencias importantes entre categorías. Las hembras de dos dientes —que representan cerca del 25% de la faena total del año— registraron un peso promedio de apenas 195,7 kilogramos por res, casi 40 kilos por debajo del promedio general de la industria.
Este dato preocupa particularmente al sector exportador, ya que revela limitaciones en la disponibilidad de animales de mayor peso, un factor clave para mejorar la productividad y la competitividad internacional.
Menos hembras y fuerte ajuste en categorías clave
La composición de la faena también mostró modificaciones relevantes durante abril. La participación de hembras se ubicó en el 47,2% del total, ligeramente por debajo del 48,1% observado en abril de 2025.
En el acumulado anual, la proporción femenina alcanza el 47,6%, apenas superior al 46,9% del año anterior. Sin embargo, debido a la menor actividad general, el número total de hembras enviadas a faena cayó considerablemente: se procesaron 165,8 mil menos que en el primer cuatrimestre de 2025.
El análisis por dentición evidencia dónde se concentraron los mayores recortes:
—Los machos castrados de dos dientes disminuyeron en 116,4 mil cabezas.
—Los machos de cuatro dientes retrocedieron en 65,1 mil animales.
—Las hembras de cuatro dientes registraron una baja de 57,4 mil cabezas.
Estas cifras reflejan un ajuste importante en categorías asociadas tanto al consumo interno como a la exportación, especialmente en novillos pesados, cuya oferta continúa siendo limitada.
En términos productivos, los novillos y novillitos sufrieron una caída del 8,6% en el acumulado cuatrimestral, pasando de 553,3 mil toneladas a 505,5 mil.
La única excepción dentro de este escenario negativo fue la producción de carne de toros, que mostró un incremento interanual del 2,6%, aunque su participación relativa dentro del total sigue siendo reducida.
El Consorcio ABC gana participación en el mercado
A pesar del contexto adverso, las empresas asociadas al Consorcio ABC mantuvieron una participación significativa dentro de la faena nacional.
En abril, las compañías nucleadas en la entidad procesaron 363,3 mil cabezas, equivalentes al 37,8% de la actividad total del país. Aunque el porcentaje resulta levemente inferior al 38,5% registrado en marzo, representa una mejora notable respecto al 32,9% alcanzado en abril del año pasado.
El informe señala que la actividad de estas empresas estuvo condicionada por las restricciones en la disponibilidad de novillos y vacas destinados a exportación, segmentos fundamentales para los mercados internacionales.
Entre las firmas con mejor desempeño durante el primer cuatrimestre sobresale Swift Argentina S.A., que lideró la actividad con 189,2 mil cabezas faenadas, registrando un crecimiento interanual del 8%.
También se destacó Frigorífico Gorina S.A., cuya actividad creció un notable 53,6%, alcanzando las 68,7 mil cabezas procesadas. Por su parte, Frigorífico Rioplatense S.A. incrementó su actividad un 7,3%, totalizando 134,1 mil animales faenados.
En el extremo opuesto, algunas compañías sufrieron fuertes retrocesos. Tanto Planta Faenadora Bancalari como Frigorífico Alberdi registraron caídas superiores al 20% en el acumulado del año, reflejando las dificultades que enfrenta parte del sector industrial.
Los feedlots aportan una señal de estabilidad
Dentro de un panorama mayoritariamente negativo, el comportamiento de los establecimientos de engorde a corral aparece como uno de los pocos factores que ofrecen cierta previsibilidad hacia adelante.
Según datos del SENASA al 30 de abril de 2026, las existencias en feedlots alcanzaron los 2,06 millones de bovinos, un nivel levemente superior —un 1% más— al registrado en igual momento del año pasado.
La estabilidad en los encierres sugiere que podría mantenerse una oferta relativamente sostenida de hacienda en los próximos meses, aun cuando persistan fluctuaciones temporales en la faena.
Para los especialistas del mercado, este indicador resulta clave porque permite anticipar el comportamiento futuro de la oferta ganadera y de los precios tanto para el mercado interno como para la exportación.
Un sector estratégico bajo presión
El Consorcio ABC, entidad que agrupa a los principales frigoríficos exportadores del país, reiteró en su informe la necesidad de fortalecer la cooperación entre el sector privado y el Estado para sostener el desarrollo de la industria.
La entidad sostiene que la ganadería argentina continúa siendo un motor estratégico de generación de empleo, divisas y valor agregado, pero advierte que la actual retracción exige políticas de largo plazo que permitan recuperar competitividad y previsibilidad.
Mientras tanto, los números de abril consolidan una realidad difícil para el negocio ganadero: menos animales procesados, menor producción de carne y una actividad frigorífica que opera por debajo de los niveles del año pasado.
Aunque algunos indicadores permiten mantener expectativas moderadamente positivas para el segundo semestre, el desafío inmediato para el sector será recuperar volumen sin comprometer la sustentabilidad del rodeo bovino argentino, uno de los pilares históricos de la economía agroindustrial del país.
FUENTE: Consorcio ABC con aportes de Redacción +P.
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