Precedentes judiciales
No es la primera vez que un acreedor intenta rematar activos de SanCor. A comienzos de este año, el fondo IIG Structured Trade Finance Fund Ltd. buscó ejecutar garantías sobre más de 436.000 kilos de queso, valuados en casi 3 millones de dólares, pero el juez Guillermo Adrián Vales, del Juzgado Civil y Comercial de la 4° Nominación de Rafaela, bloqueó la medida. En su resolución, el magistrado dejó en claro que no se permitirían embargos ni subastas que perjudicaran el proceso colectivo del concurso.
Incluso, la misma firma ya había intentado ejecutar una subasta de 700.000 kilos de queso en julio de 2024, aunque en ese caso se frenó tras un acuerdo extrajudicial con la cooperativa.
La postura del juez ha sido firme: desde febrero, se suspendieron todos los procesos judiciales iniciados con anterioridad al concurso, se conformó una sindicatura plural y se estableció un Comité Provisorio de Acreedores. El objetivo es claro: preservar los activos, mantener la operatividad de la empresa y buscar una salida consensuada a la crisis.
Una pulseada clave para el futuro del concurso
La nueva subasta impulsada por Hypred será otra prueba para la Justicia. Según expertos en derecho concursal, cualquier intento de ejecución individual durante un concurso puede ser considerado nulo si vulnera el principio de igualdad entre los acreedores. De ser así, el remate podría volver a ser bloqueado.
El resultado de esta disputa podría sentar precedente. No solo está en juego la mercadería, sino también la forma en que se resolverán los conflictos entre acreedores en los meses venideros. El 29 de mayo vence el plazo para verificar créditos y el 1° de julio comienza la etapa de impugnaciones, por lo que el cronograma judicial se torna cada vez más determinante.
De gigante lácteo a crisis terminal
SanCor atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia. Con una deuda superior a los u$s400 millones, la cooperativa ha reducido su producción a niveles mínimos. De los 4 millones de litros diarios que procesaba en su apogeo, hoy apenas llega a 70.000 litros. La planta de La Carlota, donde están los quesos en disputa, permanece paralizada desde el 6 de enero y hay temor de que el parate se extienda a otras unidades productivas.
En los últimos meses, la empresa despidió a 300 trabajadores en sus instalaciones de Córdoba y Santa Fe, mientras enfrenta deudas con proveedores, entidades financieras y empleados. La falta de liquidez también derivó en conflictos sindicales por el retraso en aportes y subsidios.
Pese a los esfuerzos por atraer capitales, ningún inversor privado se animó a ingresar en la cooperativa. La falta de confianza de los productores y los reiterados incumplimientos terminaron por alejar cualquier chance de rescate. Hoy, los productos de SanCor desaparecieron casi por completo de las góndolas.
La gran incógnita que recorre la industria es si SanCor logrará evitar una de las quiebras más resonantes de la historia empresarial argentina o si se encamina a una liquidación ordenada. Sin señales claras de reactivación ni un plan de reconversión visible, el futuro de la cooperativa más emblemática del país se muestra cada vez más incierto.
Fuente: Ámbito Financiero con aportes de la Redacción de +P.