El empresario también consideró que la quita de derechos de exportación para la categoría vaca y la carne porcina -junto a la disminución del 25% para los otros cortes cárnicos realizada en agosto– mejoró en parte la competitividad. Pero no todo lo que brilla es oro, al menos para la industria frigorífica. En su balance, remarcaron que a pesar de la alta faena y las medidas que el Gobierno tomó para simplificar la cuestión impositiva, la situación es complicada para el conjunto de la industria cárnica. “Consideramos que es urgente la eliminación total de los derechos de exportación para todas las carnes y sus subproductos para que, de esa manera, se reciba de manera inmediata el beneficio en todos los operadores”, reclamó el titular de FIFRA. Y agregó: “Las otras reformas que podrían mejorar la competitividad en materia impositiva tienen que ser tratadas por el Congreso y van a demorar al menos unos seis meses, tiempo que podría ser excesivo y determinante para algunos operadores”.
Perspectivas de la industria para 2025
Por otro lado, en un contexto de mayor ordenamiento de las variables macroeconómicas, el directivo reconoció que la industria frigorífica deberá buscar la forma de ser más competitivos a nivel productivo. En el actual escenario, los productores apuntarán a intensificar las recrías, situación que tendrá un impacto en la disponibilidad de hacienda que los frigoríficos necesitan para faenar. “Esto podría causar una nueva tensión de precios y una caída en la producción industrial, lo que significa un incremento del peso de los costos en los frigoríficos”, sostuvo Urcia.
A esa situación, se agrega la pérdida de valor de los subproductos como cuero, sebo y hueso. “Solo queda con valores razonables la menudencia, cuyo consumo doméstico ha disminuido considerablemente por lo que se exporta en gran volumen se exporta pero gravado con derechos de exportación”; detalló. Esto se traduce en que a la industria no le alcanza lo que se percibe por los subproductos y la venta de carne para cubrir los costos industriales y logísticos. “Por eso para sostener la actividad es necesario cobrar el servicio a los matarifes -de allí la necesidad de igualar la alícuota de Iva en el 10,5%- o soportar el desequilibrio con la venta de carne”, graficó el titular de FIFRA.
Fuente: Infocampo.