Junto a Idris, de capitales chilenos, es uno de los mayores jugadores de esta actividad y encontraron en la sustitución de importaciones un nicho de negocio. El consumo histórico anual de salmón en Argentina es de unas 8.000 toneladas, que era todo de origen importado. Con el surgimiento de las pisciculturas del Limay, “hoy el 40% de ese mercado, son truchas que reemplazan al salmón”.
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“El movimiento de los indicadores es todo en función de la producción que se está dando en el Limay”, indicó Barresi, quien se mostró cauteloso respecto de un crecimiento sostenido debido a la falta de capacidad instalada para el procesamiento de la producción, lo que hace pensar a todos los actores del sector en la necesidad de un nuevo establecimiento.
Hoy la mayoría de la producción se procesa en dos frigoríficos de Bariloche, como son Arroyo y Manila, y cuando se llega al máximo de la capacidad de estos establecimientos, se opta en primer término por la planta de RV Racing en Sierra Grande, o la de Perla del Este, en San Antonio Oeste, pero cambian los números.
“La logística hasta esas plantas es cara, porque tenemos que transportar tanques con agua y hielo, y solo el 50% de la carga es el pescado”, destacó la fuente.
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La mayoría de la producción se procesa en dos frigoríficos de Bariloche.
Por otra parte, existe un condicional externo que no colabora con el dinamismo de la actividad acuícola, como es el precio internacional del salón (que es referencia para los otros subtipos de la familia”, que “estamos en históricos muy bajos”.
Si bien “en el largo plazo todos vamos a ir hacia la exportación”, hoy Idris es la que concentra todos sus esfuerzos en el mercado externo, atento que al usar alimento que se fabrica en Chile, y por el cual no paga impuestos, la legislación la obliga a exportar toda su producción.
Existe una producción nacional de alimentos, y según Barresi, en los análisis privados que se hicieron para comparar con el que se fabrica en Chile, “en calidad y rendimiento son bastante similares”, lo cual se manifiesta en la tasa de crecimiento que experimentan los ejemplares.
La falta de plantas de procesamiento adecuadas además repercute en la rentabilidad de la actividad, porque en la actualidad no se procesan las vísceras de las truchas, por lo tanto, es imposible producir el tan valioso aceite.