La jornada contará con la presencia de Patrice Laboulet, integrante de la firma francesa Laboulet Semences, y de Max Literas, quienes expondrán sobre el desarrollo y comportamiento de híbridos ultra-precoces diseñados para ambientes extremos.
La propuesta genera expectativa porque estos materiales genéticos ya demostraron buenos resultados en regiones de condiciones climáticas severas como Rusia, Finlandia y áreas cercanas al extremo norte del hemisferio. Su principal característica es la capacidad de completar el ciclo productivo en ventanas muy reducidas, tolerando bajas temperaturas y heladas tempranas, un factor históricamente limitante para el cultivo de maíz en la Patagonia.
El potencial productivo de la Patagonia
Durante décadas, la producción maicera fue considerada inviable en gran parte del sur argentino debido a las limitaciones térmicas y la corta duración de la temporada de crecimiento. Sin embargo, los avances en genética vegetal y el desarrollo de híbridos ultra-precoces comenzaron a modificar ese escenario. Hoy, distintas experiencias impulsadas junto al INTA y productores regionales muestran que el maíz puede transformarse en una herramienta clave para mejorar la productividad ganadera y aumentar la disponibilidad de forraje de calidad.
En distintas zonas de Neuquén, Río Negro y el valle inferior del río Chubut ya se realizaron ensayos que arrojaron resultados alentadores. Los técnicos destacan no sólo la capacidad de adaptación de estos híbridos, sino también su rápido secado de grano, una ventaja fundamental para regiones donde las lluvias otoñales y las bajas temperaturas pueden complicar la cosecha.
Además del interés agrícola, el desarrollo del maíz en Patagonia tiene un fuerte impacto potencial sobre la producción ganadera. La posibilidad de producir silo y grano en origen permitiría reducir costos de alimentación, disminuir la dependencia de insumos provenientes de otras regiones y mejorar la competitividad de los sistemas productivos patagónicos.
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Max Literas, será uno de los especialistas que expondrá sobre el desarrollo y comportamiento de híbridos ultra-precoces diseñados para ambientes extremos.
Especialistas del sector sostienen que la Patagonia posee condiciones ambientales que, bien manejadas, pueden convertirse en ventajas comparativas. La gran amplitud térmica, la elevada radiación solar durante el verano y la baja presión de enfermedades favorecen ciertos cultivos y permiten alcanzar niveles de calidad diferenciados. En el caso del maíz, los nuevos materiales genéticos logran aprovechar esas condiciones y responder en ciclos mucho más cortos que los híbridos tradicionales utilizados en la zona núcleo argentina.
Capacitación e innovación para el agro del sur
Otro aspecto que despierta interés es la posibilidad de diversificar la producción regional. Históricamente, gran parte de la agricultura patagónica estuvo concentrada en fruticultura y forrajes tradicionales. La incorporación del maíz permitiría ampliar la rotación de cultivos, mejorar la estructura de los suelos y generar nuevas oportunidades comerciales y productivas.
Desde la SRN remarcaron que este tipo de encuentros buscan acercar innovación y conocimiento a los productores regionales, promoviendo espacios de intercambio técnico y experiencias concretas adaptadas a la realidad patagónica.
“La capacitación y el intercambio de experiencias son fundamentales para acompañar el crecimiento del sector agropecuario regional”, señalaron desde la entidad organizadora, al tiempo que destacaron la necesidad de impulsar iniciativas que respondan a los desafíos productivos del sur argentino.
El interés creciente por los maíces ultra-precoces refleja también un cambio de paradigma en la agricultura patagónica. Lo que hace algunos años parecía una posibilidad remota, hoy comienza a consolidarse como una alternativa real para aumentar la producción de alimento, fortalecer la ganadería y avanzar hacia sistemas más eficientes y sustentables.
La charla de hoy será, en ese sentido, una oportunidad para conocer de primera mano experiencias, resultados y perspectivas de una tecnología que podría marcar un antes y un después en el desarrollo agropecuario de la Patagonia.
FUENTE: Sociedad Rural del Neuquén con aportes de Redacción +P.