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Menos animales y más kilos: la inesperada transformación de la carne argentina

La faena bovina cayó 9,8% en los primeros siete meses del año, pero el mayor peso de las carcasas permitió moderar la baja de la producción de carne.

El sector cárnico argentino atraviesa una etapa de contrastes. Durante julio de 2026, la actividad mostró una leve recuperación respecto de junio, tanto en la cantidad de bovinos faenados como en la producción de carne. Sin embargo, al comparar los resultados con el mismo mes del año pasado, las cifras evidencian una contracción significativa. El escenario combina una menor oferta de animales con una mejora en el rendimiento por cabeza, una dinámica que permite moderar el impacto de la caída de la faena sobre la producción total.

De acuerdo con el informe elaborado por el Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC), en julio se faenaron aproximadamente 1,095 millones de bovinos, unas 18.100 cabezas más que en junio, lo que representa un incremento mensual del 1,7%. La comparación interanual, en cambio, muestra una caída mucho más pronunciada: frente a julio de 2025, la faena se redujo 12,2%, equivalente a unos 152.400 animales menos.

El dato mensual debe analizarse además teniendo en cuenta la cantidad de días hábiles. Julio tuvo 21 jornadas laborales, una más que junio. Por ese motivo, aunque el volumen total faenado aumentó, el ritmo diario de actividad fue menor. La faena promedio pasó de 53.900 cabezas diarias en junio a 52.200 en julio, lo que representa una disminución del 3,2%.

La tendencia también se refleja en el acumulado anual. Entre enero y julio de 2026 fueron procesados alrededor de 7,09 millones de bovinos, frente a los 7,86 millones registrados durante los primeros siete meses de 2025. La diferencia alcanza al 9,8%, confirmando que la industria trabaja con una disponibilidad de hacienda sensiblemente menor.

Entre las categorías que explican las mayores reducciones interanuales aparecen las hembras de ocho o más dientes, con 170.600 cabezas menos; los machos de dos dientes, cuya faena disminuyó en 162.700 animales; y las hembras de dos dientes, con una reducción de 133.400 cabezas. La menor presencia de hembras enviadas a faena constituye uno de los elementos centrales de la dinámica ganadera actual.

La producción retrocede, pero menos que la faena

La menor cantidad de animales procesados también se tradujo en una reducción de la producción de carne. En julio, la industria obtuvo aproximadamente 267.600 toneladas equivalente res con hueso, un 3% más que en junio, pero un 8,1% menos que en julio de 2025.

En los primeros siete meses del año, la producción acumulada alcanzó 1,689 millones de toneladas, frente a los 1,813 millones del mismo período del año anterior. El retroceso, en este caso, fue del 6,8%, una disminución inferior a la caída del 9,8% registrada en la cantidad de animales faenados.

La diferencia entre ambos porcentajes revela uno de los principales datos positivos del informe: los frigoríficos están obteniendo más carne por animal procesado. El incremento del peso de las carcasas permitió compensar parcialmente la menor disponibilidad de hacienda.

El menor número de bovinos enviados a faena contrasta con una mejora en los rendimientos: el peso promedio de las carcasas creció 3,3% en el acumulado anual.

En julio, la producción estuvo integrada principalmente por 153.544 toneladas de novillos, 56.718 toneladas de vaquillonas, 51.317 toneladas de vacas y 5.995 toneladas de toros. Esta composición refleja el peso de las distintas categorías dentro de la actividad frigorífica y, particularmente, la importancia de los animales destinados al mercado de exportación.

Récord histórico en el peso de las carcasas

El rendimiento constituye, precisamente, uno de los aspectos más destacados del informe. En julio, el peso promedio de las carcasas alcanzó 244,3 kilogramos, un 1,3% más que en junio y un 4,7% por encima de los 233,4 kilogramos registrados en julio de 2025.

La mejora adquiere mayor relevancia al observar el acumulado. Durante los primeros siete meses de 2026, el peso promedio se ubicó en 238,3 kilogramos, un 3,3% superior al del mismo período de 2025. Además, el valor supera los máximos históricos anteriores y se ubica por encima de los 236,3 kilogramos registrados en septiembre de 2022.

El aumento del peso de los animales enviados a faena funciona así como un mecanismo de compensación frente a la menor cantidad de cabezas disponibles. En términos industriales, significa que una reducción en el número de bovinos no se traduce automáticamente en una caída proporcional de la cantidad de carne producida.

No obstante, el desempeño no es homogéneo entre categorías. El informe identifica un déficit particularmente marcado en las hembras de dos dientes, cuyo peso promedio fue de 196,9 kilogramos. Esa cifra se encuentra 41,4 kilogramos por debajo del promedio general de las carcasas, mostrando un margen considerable para mejorar el rendimiento de ese segmento.

El ABC gana participación

En este contexto de menor oferta ganadera, las empresas agrupadas en el Consorcio ABC mantuvieron una participación relevante dentro de la faena nacional. Durante julio procesaron aproximadamente 450.900 cabezas, equivalentes al 41,2% de la faena total.

La participación representa un crecimiento considerable respecto de julio de 2025, cuando las compañías asociadas al consorcio concentraban el 35% de la actividad. El resultado consolida la presencia de la industria exportadora dentro de un mercado caracterizado por una oferta más restringida.

Según el informe, durante julio se registraron menores restricciones en la disponibilidad de novillos y vacas destinados a la exportación, lo que permitió sostener el nivel de actividad de las empresas integrantes del ABC.

Entre los establecimientos con mayor volumen de faena se destacaron Swift Argentina S.A., considerando sus plantas de Villa Gobernador Gálvez y Venado Tuerto, con 59.464 cabezas. Le siguieron Grupo Lequio, con 40.710; Frigorífico Rioplatense S.A., con 30.593; Frigorífico Gorina S.A., con 27.831; y S.A. Exportadora e Importadora de la Patagonia, con 25.077 animales procesados.

Los feedlots, con más hacienda

Otro indicador relevante para analizar la oferta futura es la situación de los establecimientos de engorde a corral. Según datos del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), al cierre de julio existían aproximadamente 2,13 millones de bovinos en feedlots.

La menor faena de hembras reduce la oferta ganadera, mientras el aumento del peso de los animales sostiene los volúmenes de carne producida.

El número representa un incremento del 4% respecto de los 2,05 millones de cabezas contabilizados al cierre del segundo trimestre de 2025. La mayor presencia de animales en establecimientos de engorde constituye un dato relevante para la evolución de la oferta de corto y mediano plazo, aunque su impacto final dependerá del ritmo de salida de esos animales hacia los mercados de faena.

Un mercado con menos animales, pero mayor eficiencia

Los resultados de julio muestran, en definitiva, un sector que todavía enfrenta una contracción de la oferta ganadera, pero que simultáneamente registra mejoras en sus indicadores de eficiencia productiva.

La caída acumulada de la faena, cercana al 10%, es considerablemente mayor que la reducción de la producción de carne, que se ubica en 6,8%. La diferencia está explicada principalmente por el aumento del peso medio de las carcasas, que no solo mejoró frente al año pasado, sino que alcanzó un nuevo máximo histórico para el promedio acumulado de los primeros siete meses.

El escenario también está marcado por una menor participación de hembras en la faena. En el acumulado interanual, se contabilizaron 404.600 hembras menos enviadas a los frigoríficos, un dato que refleja la menor disponibilidad de esta categoría y que resulta especialmente relevante para la evolución futura del stock bovino.

En este contexto, la industria exportadora nucleada en el Consorcio ABC logró mantener y ampliar su participación relativa en la faena nacional, al tiempo que sostuvo sus niveles de actividad pese a las restricciones en la oferta de hacienda.

Julio, por lo tanto, deja una fotografía con dos caras. Por un lado, la faena y la producción se recuperaron respecto de junio y los frigoríficos asociados al ABC consolidaron su participación. Por otro, los indicadores interanuales y el acumulado de 2026 continúan mostrando una contracción significativa.

La principal señal favorable aparece en el rendimiento: cada animal aporta, en promedio, más kilos de carne que un año atrás. Esa mejora permite amortiguar el efecto de una menor cantidad de bovinos disponibles y se convierte en uno de los factores determinantes para sostener la producción en un año de menor faena. El comportamiento de los feedlots, la evolución del stock de hembras y la disponibilidad futura de novillos y vacas serán, en los próximos meses, algunas de las variables decisivas para determinar si esta tendencia de eficiencia puede compensar la reducción de la oferta ganadera.

FUENTE: Consorcio de Exportadores de Carnes Argentinas (ABC) con aportes de Redacción +P.