Patagonia: productores cuestionan cambios en la vacunación contra la aftosa
Entidades rurales de la Patagonia advierten que el nuevo sistema podría debilitar controles clave y poner en riesgo el estatus sanitario del país.
La última exposición rural ovina de la Patagonia se realizó el fin de semana pasado en Puerto San Julián, Santa Cruz, y sirvió como tribuna para que se cuestionaran con dureza los cambios impulsados por el Gobierno nacional en el sistema de vacunación contra la aftosa. Con el argumento de eliminar burocracia y darle a cada productor “la libertad” de contratar a su propio veterinario para aplicar la dosis obligatoria, algunas entidades del campo entienden que el sistema vigente en los últimos años era solidario, porque se subsidiaba a pequeños productores y se llegaba a los lugares más alejados del país, pero además permitía un control y trazabilidad de cada campaña de vacunación.
Temen que ahora, como no se realizará el seguimiento del mismo modo que se venía haciendo, “se debilita un sistema que llevó décadas construir”, según expresó el presidente de Confederaciones Rurales Argentinas, Carlos Castagnani, quien manifestó su preocupación por la situación sanitaria del país y cuestionó las recientes medidas oficiales, por considerar que “el Gobierno cometió un error y tenemos todo este año para revertir esta medida. Está en riesgo el estatus sanitario de la Argentina y se pone en peligro la sanidad de nuestro rodeo”, afirmó en las instalaciones de la Asociación Rural de Puerto San Julián, durante el acto inaugural de la XXV Feria Ganadera de Ovinos a Campo.
En la misma sintonía se expresaron desde la Federación Agraria Argentina (FAA). Afirman que “la sanidad no es un costo, es una inversión” y que se está priorizando el ahorro fiscal por sobre la seguridad epidemiológica.
El sistema anterior de entes y fundaciones funcionaba bajo un esquema en el que los productores grandes ayudaban a costear la logística para llegar a los productores más pequeños y aislados, y ahora la crítica se centra en la liberación del sistema, ya que se teme que los veterinarios privados prefieran vacunar en campos grandes y de fácil acceso. Los productores pequeños, en zonas marginales como algunos rincones de la Patagonia, quedarían “desamparados” o tendrían que pagar costos logísticos altísimos, lo que podría llevar a que dejen de vacunar.
Castagnani remarcó que “la sanidad animal no es un costo, es una inversión estratégica”, y advirtió que cualquier retroceso impacta directamente en la producción, el acceso a mercados y la previsibilidad del sector. Con el nuevo sistema, el SENASA pasa de auditar a unos 180 entes sanitarios a tener que controlar potencialmente a miles de veterinarios privados y productores individuales.
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Productores temen que la flexibilización del esquema genere fallas en la cobertura y afecte a las zonas más aisladas.
Los dirigentes ruralistas sostienen que permitir que cada productor elija su veterinario privado (en lugar de que un ente centralizado recorra todos los campos de una zona en un tiempo determinado) debilita el barrido territorial. Si un productor se olvida, miente en la carga de datos o vacuna fuera de término, se genera un “agujero” de inmunidad que pone en riesgo a todo el país.
Por su parte, la Sociedad Rural Argentina (SRA) ha mantenido una postura algo más equidistante, apoyando la necesidad de bajar costos, pero pidiendo que se asegure que la trazabilidad no se pierda en el camino.
¿Se debilitan los controles contra la aftosa?
Ya el fin de semana anterior, en la Expo Rural de Puerto Santa Cruz, el vicepresidente 1° de CRA, José Colombatto, manifestó que “venimos sosteniendo desde hace muchos años que el estatus sanitario de la ganadería argentina es uno de los principales patrimonios productivos del país”, y advirtió que “nos preocupa profundamente la intención de abandonar el sistema de fundaciones para volver a un esquema descentralizado de comercialización y aplicación de vacunas contra la aftosa. No estamos hablando de un simple cambio administrativo: estamos hablando de modificar un sistema que funciona, que ha dado resultados y que ha permitido garantizar previsibilidad sanitaria en todo el territorio. La experiencia ya nos ha demostrado que cuando se fragmenta la organización de la campaña, se debilita el control, se generan desigualdades en la aplicación y se abre la puerta a riesgos innecesarios”.
Al defender el sistema actual, este consultor ganadero expresó que “nos brinda la seguridad de la cadena de frío y de la aplicación real de la vacuna. Además, es el sistema más solidario que existe. Hoy se llega a las fronteras y a los productores más pequeños, hecho que cambiará rotundamente si se abandona este mecanismo y se reemplaza por el que se plantea desde el Gobierno, que posee dudosa legalidad”.
Deudas pendientes
Desde San Julián, Castagnani también hizo foco en las dificultades estructurales que enfrenta la región patagónica. “La falta de infraestructura sigue siendo una deuda pendiente. Rutas en mal estado, problemas de conectividad y enormes desafíos logísticos encarecen la producción y limitan el desarrollo”, señaló. Y agregó: “No puede haber una Argentina productiva sin una Patagonia integrada. Invertir en infraestructura es clave para generar arraigo y crecimiento”.
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El campo alerta que el desarrollo regional depende de sostener una Patagonia integrada y con controles firmes.
También volvió sobre algunos reclamos ya “históricos” de los ganaderos del sur del país, y apuntó a los guanacos: “Es una realidad que los productores viven todos los días. Necesitamos políticas claras, basadas en evidencia, que permitan un manejo equilibrado de la fauna, cuidando el ambiente, pero también defendiendo al productor”, sostuvo.
El presidente de CRA también alertó sobre la situación de la sarna ovina, a la que calificó como “un problema sanitario serio”, y agregó que “si no se aborda de manera coordinada, puede generar consecuencias muy graves para la producción y el bienestar animal”, indicó.
Finalmente, Castagnani dedicó un mensaje especial a los productores de la región. “Producir en la Patagonia no es solo un trabajo. Es un acto de coraje”, expresó, al tiempo que destacó las condiciones adversas que enfrentan: sequías, incendios y condiciones climáticas extremas. “Cada oveja, cada majada y cada productor que resiste está defendiendo mucho más que un campo: está defendiendo la identidad de esta región”, afirmó. Y concluyó: “Gracias por quedarse, por apostar y por no bajar los brazos. En la Patagonia, producir no es solo trabajar la tierra, es honrarla”.