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Plantas cerradas y salarios adeudados: tensión máxima en una industria láctea clave

El freno de la producción afecta a 700 empleados y deja al descubierto un pasivo millonario con tamberos y proveedores de todo el país.

La crisis de Lácteos Verónica volvió a escalar en los últimos días y profundizó un escenario que ya es crítico para una de las empresas históricas de la industria láctea argentina. La paralización total de sus tres plantas industriales ubicadas en Santa Fe —Clason, Lehmann y Suardi— expuso nuevamente la fragilidad operativa y financiera de la compañía, que enfrenta atrasos salariales, falta de materia prima y un deterioro económico que parece no encontrar piso.

La decisión de frenar completamente la actividad fue tomada por los trabajadores, que retomaron una retención de tareas luego de que la empresa incumpliera un acuerdo de pagos firmado con la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra). El pacto contemplaba depósitos semanales de un millón de pesos por empleado, destinados a cancelar de manera progresiva las deudas salariales acumuladas. Sin embargo, durante diciembre los pagos comenzaron a llegar incompletos y con demoras, lo que derivó en una nueva escalada del conflicto gremial.

La empresa emplea en forma directa a unas 700 personas, todas hoy atravesadas por la incertidumbre laboral y salarial. A medida que el calendario avanza hacia el cierre del año, crece la preocupación entre los trabajadores por la falta de certezas y por un contexto que se agrava semana tras semana.

Conflicto salarial que paralizó toda la producción

La situación laboral se volvió insostenible no solo por el incumplimiento en el pago de los salarios, sino también porque la empresa quedó virtualmente imposibilitada de producir. Actualmente, Lácteos Verónica no cuenta con leche suficiente para elaborar sus propios productos. La planta de Clason, una de las más importantes por su capacidad de procesamiento, se encuentra completamente detenida por la falta de materia prima. En Lehmann y Suardi, el panorama es similar: no hay producción propia de la marca y las instalaciones permanecen paralizadas.

Esta falta de insumos es la consecuencia directa de la pérdida de confianza de los productores tamberos, que comenzaron a retirar su leche ante los reiterados incumplimientos de pago. En plena primavera, cuando la producción suele aumentar, muchos tambos decidieron redireccionar su materia prima hacia otras industrias. Incluso trascendió que parte de la leche proveniente de establecimientos vinculados a los propios dueños de la empresa estaría siendo procesada fuera de la firma.

Leche veronica 1

El conflicto salarial se agravó tras nuevos incumplimientos y dejó sin actividad a una compañía histórica, en un escenario sin señales de salida.

En los últimos meses, la compañía logró estirar su actividad a través de contratos de fasón, principalmente en la planta de Lehmann, donde se secó leche para terceros. Sin embargo, ese esquema tiene una rentabilidad muy baja y los ingresos apenas alcanzaron para cubrir una parte de los salarios. Además, dichos contratos vencen el próximo 8 de enero, lo que agrega un nuevo factor de tensión a un escenario ya delicado.

Golpe a productores y proveedores

Más allá del conflicto salarial, la parálisis productiva dejó al descubierto una situación financiera extremadamente frágil. Según datos del Banco Central, Lácteos Verónica acumula cheques rechazados por más de 10.900 millones de pesos, un indicador que refleja la profundidad de la crisis de liquidez y las dificultades para sostener la cadena de pagos.

A este panorama se suma una deuda millonaria con productores tamberos que distintas estimaciones del sector ubican en torno a los 60 millones de dólares. De ese total, entre 18 y 20 millones corresponden a leche cruda entregada y nunca abonada. Son más de 150 tambos los afectados, además de transportistas y proveedores, que arrastran meses de incumplimientos.

La consecuencia directa de este escenario es la desaparición paulatina de los productos de Lácteos Verónica de las góndolas. En el sector anticipan que, aun si la empresa lograra reanudar la producción, será muy difícil recuperar el espacio comercial perdido frente a otras marcas.

Versiones de venta

En paralelo al deterioro operativo, volvieron a circular versiones sobre una posible venta de activos o de alguna de las plantas. En noviembre, la presencia de representantes de Adecoagro en la planta de Clason, junto a uno de los dueños de la empresa, reavivó las especulaciones sobre un acuerdo productivo o incluso una operación de compra. Adecoagro, que recientemente adquirió Profertil en una transacción valuada en 1.200 millones de dólares, parecía un candidato firme, aunque hasta el momento no hubo anuncios concretos.

Distintas fuentes del sector coinciden en que las diferencias internas dentro de la familia Espiñeira, propietaria de la compañía, dificultan la toma de decisiones estratégicas y traban cualquier salida de fondo. Mientras tanto, los productores comenzaron a organizar reclamos visibles para exigir el pago de las deudas y los trabajadores enfrentan el cierre del año sin certezas salariales.

Con plantas paradas, falta de leche, un pasivo financiero creciente y negociaciones que no prosperan, el futuro de Lácteos Verónica sigue abierto, pero en el corto plazo no aparece ningún horizonte próspero para una empresa que supo ser un emblema de la lechería argentina.

Fuente: Ámbito Financiero con aportes de la Redacción +P.