Para fortalecer el sector, Senasa recomienda a los productores mantener elevados estándares de higiene y bioseguridad en sus establecimientos, considerando el riesgo de diseminación de enfermedades por el movimiento de animales. Durante inspecciones de rutina, el organismo verifica el cumplimiento de estas condiciones y realiza muestreos serológicos para garantizar la ausencia de enfermedades de alto impacto, como la Peste Porcina Africana (PPA), la Peste Porcina Clásica (PPC) y el Síndrome Respiratorio y Reproductivo Porcino (PRRS).
Además, Senasa implementa planes de certificación de granjas mediante veterinarios privados acreditados, quienes trabajan en conjunto con una red de laboratorios fiscalizados para diagnosticar enfermedades bajo programas de control y erradicación. Estas medidas incluyen el control de la enfermedad de Aujeszky y los requisitos para obtener la Certificación Oficial de Granja Libre de Brucelosis Porcina.
En predios de producción a pequeña escala, se enfatiza la importancia de contener a los animales domésticos y separarlos efectivamente de poblaciones de cerdos asilvestrados. Otro aspecto clave es la implementación de la técnica de Digestión Artificial, una prueba esencial para prevenir la triquinosis. Este diagnóstico postmortem detecta la presencia de larvas del parásito Trichinella spp. en la carne de cerdo, garantizando la seguridad alimentaria para el consumo humano cuando se realiza en laboratorios habilitados.