En esa línea, enfatizó la necesidad de considerar el arraigo territorial: “Hay que pensar también en mejorar la infraestructura, las comunicaciones, brindar asistencia crediticia y establecer exenciones impositivas que incentiven a los productores a quedarse en la Patagonia. No queremos una Patagonia desierta”.
El especialista advirtió que todas estas variables deben ser evaluadas en profundidad: “Estas decisiones no pueden tomarse de la noche a la mañana por demandas legítimas de los consumidores, que quieren carne más barata, o por presiones de supermercados o de provincias, como La Pampa, que insisten en abrir la barrera al considerar que no hay riesgo sanitario”.
Desde el punto de vista técnico, Dillon recordó que “la Organización Mundial de Sanidad Animal ya permite, desde el año pasado, el ingreso de carne con hueso desde zonas con vacunación hacia zonas libres sin vacunación”. El veterinario recordó que “en 2011, cuando era director de Sanidad Animal, realizamos un análisis de riesgo y establecimos que el ingreso de carne con hueso a la Patagonia implicaba un riesgo insignificante desde el punto de vista sanitario. No tiene impacto en la salud animal. Pero esta no es la única cuestión a tener en cuenta”.
Dillon brindó estas declaraciones el sábado, en el programa Todo Campo, emitido por LU2 de Bahía Blanca y conducido por Norman Fernández y Rubén Baltián. Allí afirmó que “hace más de 10 años que no hay circulación viral de fiebre aftosa en el país”.
Carne de Brasil
Sobre la posible llegada de carne brasileña a la región, Dillon explicó: “A partir de mitad de año, Brasil podría exportar carne con hueso a la Patagonia porque va a ser reconocida como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación”. Consideró que esto sumará presión al debate interno en Argentina y fortalecerá los argumentos de los frigoríficos de la región pampeana.
No obstante, aclaró que Brasil, más allá del dictamen técnico, deberá esperar el reconocimiento oficial de los 183 países miembros de la OIE en la reunión de fines de mayo. “El 1 de junio podrían obtener el certificado y comenzar a exportar directamente”, anticipó.
En ese marco, propuso que SENASA convoque a los sectores involucrados —productores, veterinarios y organismos técnicos— para elaborar un programa que defina cuándo y bajo qué condiciones sería conveniente suspender la vacunación. “Ese mismo programa, que en 1992 tardó un año en elaborarse para iniciar la vacunación y erradicar la enfermedad, debería desarrollarse durante este año y parte del próximo. Luego, dentro de cuatro, cinco o seis años, podríamos dejar de vacunar”, detalló.
Entre los aspectos a considerar, Dillon mencionó factores sanitarios, económicos y políticos. Y agregó: “Coincido con lo que se plantea desde la Patagonia: en lugar de permitir el ingreso de carne con hueso, ¿por qué no avanzar hacia el estatus de país libre sin vacunación, como están haciendo Bolivia, Brasil y lo está evaluando Paraguay? Esta discusión debe darse”.
Sobre la resolución N°180, sostuvo que “no genera confianza en el mundo”, ya que se trata de “una medida puntual”. En cambio, propuso un enfoque estratégico: “Debemos integrarlo a un programa serio, como lo hizo Brasil. Ellos tardaron diez años, diseñaron un plan y hoy están listos para dejar de vacunar. Nosotros debemos hacer lo mismo. Eso es lo que genera verdadera confianza a nivel internacional”.