En este sentido Fabio Riquelme, integrante de dicho módulo, explicó los 13 protocolos junto a una oveja macho y su esquilador. En el proceso la gente que recorre el predio pudo estar presente y ver cómo se lleva a cabo.
El primer paso es el descole y continúa por la zona de la costilla y pata trasera derecha. Sigue por el sobaco, la paleta, pata delantera derecha y luego la cara.
Para el proceso siguiente se hace el corte largo, después la paleta izquierda, el cogote y copete. Por último, la panza, el cuarto trasero izquierdo, la entrepierna y la esquila finaliza con la barriga.
Esta técnica también permite la obtención de un vellón entero, más fácil de desbordar, y disminuye la posibilidad de realizar “dobles cortes”, mejorando la presentación de las lanas.
Después de que se haya llevado la esquila de forma completa, la lana obtenida se coloca en una mesa especial y se realiza la parte de acondicionamiento.
En este paso se hace énfasis en la obtención de vellones limpios y libres de contaminantes. Asimismo, se separan los vellones en un mínimo de clases de lana dentro del lote, asegurando un grado de uniformidad aceptable dentro de cada clase, según lo establecido por el programa.