Riego en la Patagonia: el incentivo fiscal que podría transformar la producción
La reducción del IVA eléctrico del 27% al 10,5% y la amortización acelerada podrían bajar miles de dólares por campaña en campos bajo riego de Río Negro y Neuquén.
La aprobada “Modernización Laboral”, en realidad, es un capítulo dentro de la “Ley de Promoción de Inversiones y Empleo”, la cual contempla, en su “Título III”, la creación del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI), que contiene incentivos que podrían tener un fuerte impacto en las zonas bajo riego de Río Negro y Neuquén, como, por ejemplo, una reducción del Impuesto al Valor Agregado sobre la tarifa eléctrica, que bajaría del 27 % al 10,5 %, lo que puede traer impactos millonarios a los emprendimientos regionales.
“Ese es el punto más interesante”, dijo un empresario de Valle Medio luego de una primera lectura de esta nueva norma, con la que el Gobierno nacional pretende llegar a una producción anual de 300 millones de toneladas de granos, mientras que, en la actualidad, Argentina produce entre 130 y 150 millones de toneladas, según el objetivo adelantado por el presidente Javier Milei ante la Asamblea Legislativa.
Este sistema de incentivos alcanza también a cabañas ganaderas, porque se contempla como parte de la inversión la compra de animales de pedigree, y a los feedlots, que también tendrán beneficios fiscales en la compra de bienes para su equipamiento.
En un emprendimiento con 100 hectáreas de maíz, solo en energía eléctrica se podrían bajar los costos de 15.600 dólares a 13.500 por ese rubro, con base en cálculos realizados sobre la incidencia de la energía en maíz y alfalfa, elaborados por el INTA de 25 de Mayo, La Pampa.
Monto mínimo de inversión
La otra particularidad del RIMI para áreas bajo riego es que no contempla un monto mínimo de inversión. Para microempresas, la inversión mínima es de USD 150.000; para pequeñas empresas, USD 600.000; para medianas empresas tramo 1, USD 3.500.000; y para medianas empresas tramo 2, USD 9.000.000.
Pero “las inversiones efectuadas por cualquier empresa durante la vigencia del régimen establecido (2 años), en sistemas y/o equipos de riego, eficiencia energética, mallas antigranizo y/o bienes semovientes (ganado), quedarán alcanzadas por los beneficios estipulados en este capítulo, independientemente del monto de la inversión”.
El otro aspecto es el impositivo, porque la amortización de un equipo, en vez de ser de 10 años, se reduce a 2 cuotas o a un año. Por lo tanto, se libera al inversor del 35 % que debe pagar sobre ese bien en concepto de Impuesto a las Ganancias. Quedan comprendidos “equipos de riego agrícola y equipos de energías renovables”.
En los campos que amplían la frontera agrícola en la Patagonia, el costo de amortización de la inversión realizada en equipos representa un 35 % del costo por hectárea. Además, la devolución de los créditos fiscales (IVA pagado por la compra de bienes) se reduce de 6 meses a 3 meses.
La misma ley, en la parte del régimen laboral, además introduce criterios de “Flexibilidad Laboral Específica”, lo que implica extender el período de prueba a 8 meses y permite mantener los beneficios sociales.
Las inversiones productivas que se contemplan en el RIMI, en bienes de capital y obras de infraestructura, “deben tener por objeto, según corresponda, la importación, adquisición, elaboración, fabricación, construcción y/o remodelación de bienes muebles o inmuebles nuevos, excluyendo automóviles”.
Riego pivot Patagonia 5
Productores patagónicos podrían reducir hasta un 35% sus costos impositivos en equipamiento y energía gracias al RIMI.
Y se considerarán inversiones productivas “la adquisición de toros reproductores, así como de hembras, cuando fuesen de genética superior. En este último caso, refiere a los animales de pedigree o con algún registro o sistema de control de asociaciones de raza tales como: puro controlado, registrado o similares, según lo establezca la reglamentación”.
Costo eléctrico
Las estimaciones más recientes indican que el costo del milímetro de agua por hectárea para maíz (que necesita 780 milímetros al año) es de U$S 0,73. De ese total, el costo de la energía representa el 28 %. Para una hectárea de alfalfa, que demanda 1.100 milímetros al año, el costo del milímetro aplicado es de U$S 0,58, con una incidencia del costo de la energía del 36 %.
La electricidad representa, en promedio, unos 20 centavos de dólar por hectárea y por milímetro. Si se multiplica por los 780 milímetros anuales, el costo de la electricidad en el riego rondaría los 156 dólares por hectárea.
Un campo con 100 hectáreas bajo riego por pivote vería que el costo de la energía pasaría de U$S 15.600 a 13.500 al reducirse el IVA del 27 % al 10,5 %. En pesos, se pasaría de unos 22 millones a 18 millones en 100 hectáreas.
Remuneraciones mínimas: eliminadas
En el aspecto laboral, en un comunicado emitido por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, difundido en las últimas horas, se explicó que la nueva ley establece un “reordenamiento en el régimen de trabajo agrario”.
Desde el organismo se detalló que se modificó la subcontratación y cesión, “estableciendo la relación directa con quien registre la relación laboral y limitando la responsabilidad solidaria, al tiempo que se asegura la temporalidad de contratos temporarios sucesivos y se amplía el período de prueba a ocho meses”.
Se informó que, además, “quedaron eliminadas las remuneraciones mínimas, fijadas por la Comisión Nacional de Trabajo Agrario, llevándolas a la ley de convenciones colectivas, incluyendo la remuneración por rendimiento”.
Por otra parte, se estableció la compatibilidad entre trabajo rural temporario y prestaciones sociales, “garantizándose así la continuidad en la percepción de asignaciones familiares, entre otros beneficios, para fomentar el trabajo y adaptar la normativa laboral a las dinámicas actuales del campo”.