Para Ballerini no hay dudas sobre el diagnóstico: tanto el jabalí como el guanaco representan pérdidas millonarias para la producción, aunque por motivos distintos. El jabalí, explicó, es una especie exótica introducida que "genera pérdidas millonarias".
El guanaco, en cambio, compite directamente por el pasto con la ganadería, y su falta de control se convirtió en un problema serio en varias zonas de la Patagonia, con un caso testigo en Santa Cruz, donde, según el dirigente, la superpoblación de la especie está asociada a un proceso de desertificación en marcha en esa provincia.
Esa distinción, sostuvo, es la que debería guiar el trabajo legislativo. "Hay que empezar a trabajar con nuevas leyes, con nuevas reglamentaciones, en donde tienen que estar todos sentados en la mesa", planteó. Sobre el proyecto puntual que impulsa la Provincia, fue franco: todavía no conoce los detalles y pidió que el proceso sea "totalmente responsable, muy estudiado, trabajando todos los matices". Cerró con un pedido concreto a la gestión provincial: que convoque a los propietarios de campos y a los superficiarios para trabajar la ley junto al sector.
El respaldo más directo llegó de parte de Héctor "Beto" Zamboraín, presidente de la Sociedad Rural de Maquinchao, quien celebró sin matices cualquier herramienta que evite perjuicios al productor, "por más que los protectores de animales opinen". Para Zamboraín, la urgencia es clara: el jabalí europeo puede convertirse en un problema mayor al que ya generó el guanaco, que según describió "nos terminó pelando los campos". Citó los casos de España y Australia como advertencia de lo que puede pasar si la expansión de la especie no se controla a tiempo.
El dirigente también planteó el argumento productivo detrás de habilitar estas carnes: si la exportación encarece la carne vacuna, el guanaco y el jabalí pueden ocupar un lugar en el consumo. "Toda la vida vivimos cazando", recordó, y cuestionó a quienes objetan la medida sin conocer la realidad del campo, calificándolos como gente que opina "desde un escritorio".
Entre el respaldo de Zamboraín y el llamado de Ballerini a un proceso responsable y participativo, aparece un reclamo común: que la Provincia explique con precisión técnica, cómo va a funcionar esta nueva herramienta antes de que llegue a los campos.