A pesar de estos indicadores alentadores, la relación entre el precio promedio y el precio máximo del capón vivo sigue por debajo del promedio histórico. Los gráficos del informe ilustran un repunte respecto a 2024, aunque todavía lejos de los niveles óptimos.
Porcinos: comparativa regional y rentabilidad
Al contrastar el precio del capón argentino con sus pares de Brasil y Estados Unidos, el informe muestra una baja generalizada, con valores similares entre Argentina y Brasil. En tanto, en EE.UU., el impacto de la caída fue menor.
El Margen Bruto, por su parte, sufrió una leve contracción en dólares, afectado por la suba del maíz y otros insumos. No obstante, sigue por encima del promedio histórico, permitiendo un resultado acumulado muy favorable en estos siete meses. Si bien algunos alertan sobre nubarrones por el tipo de cambio y la baja de retenciones, el informe anticipa "sol" para lo que resta del año gracias a una rentabilidad positiva impulsada por las exportaciones.
El peso promedio de faena en julio fue superior al de años anteriores por segundo mes consecutivo. Esto sugiere que los productores están alargando los ciclos de engorde en espera de mejores precios, evidenciando una presión en el mercado.
Por su parte, el Índice de Carne de Cerdo (ICC) en dólares marcó su valor más bajo del año. Pero al expresarlo en pesos, sólo retrocedió un 0,04% en julio, y muestra una suba del 68% en los últimos 12 meses. Esta diferencia frente al Índice de Precios al Consumidor (IPC) general y de alimentos indica una marcada disparidad: el cerdo en pie se encuentra atrasado, mientras que el precio al público ha subido considerablemente. Según el informe, esto deja claro que "el negocio está en el último eslabón" de la cadena.
Dólar, costos y la competencia entre carnes
Julio trajo consigo variaciones clave. El dólar lideró los aumentos porcentuales, seguido por el maíz, la carne vacuna y la soja. El cerdo en pie tuvo un leve retroceso, aunque en el acumulado anual tanto el capón como la carne de cerdo han superado al dólar, al vacuno y a la soja en incrementos, demostrando la resiliencia del sector.
En la competencia entre carnes, el vacuno comienza a distanciarse del cerdo en pie. En media res, la carne vacuna permanece estable, mientras que la porcina baja, provocando quebrantos en algunos matarifes y frigoríficos. A nivel mayorista, la carne porcina es la que menos subió (4% frente al 27% del vacuno y 13% del pollo), reforzando su rol como proteína accesible para los consumidores.
Con siete meses de precios estables y márgenes positivos, 2025 marca un quiebre en la tendencia histórica del sector. La adecuación del tipo de cambio ha sido clave: si bien eleva costos, también facilita las exportaciones y reduce la presión de las importaciones, fortaleciendo la colocación de producción nacional.
No obstante, el mercado local enfrenta obstáculos. Se registra un excedente de cortes como pechito y carré con hueso, impulsado por importaciones que en lo que va del año superaron las 31.000 toneladas, cinco veces más que en 2024. Esto, sumado a los altos costos de almacenamiento, ha generado desincentivo para congelar excedentes.
El último eslabón: una mirada crítica
El informe lanza una dura crítica al margen aplicado por los puntos de venta. Mientras el pechito mayorista se ofrece a $4.000, en carnicerías se llega a vender a $7.000, con márgenes del 75%. Para los autores, esto es "usura" más que mercado, y plantean que con márgenes del 20% o 30%, como en el vacuno o el pollo, no habría excedentes.
Contrario a las afirmaciones de una cámara del sector, el informe asegura que el consumo de carne de cerdo ha crecido. La producción nacional subió un 4,3% en lo que va del año, y si bien el consumo de chacinados bajó, esto responde al bajo poder adquisitivo y a la mala calidad de algunos productos.
En cuanto a la sanidad, los brotes de triquinosis son atribuidos a la falta de control político en basurales, no a los productores familiares. Y respecto al Aujeszky, se critica la falta de información clara por parte del SENASA. Se destaca la bioseguridad como herramienta esencial frente a cualquier amenaza sanitaria.
El 2025 se perfila como un año de recuperación para el sector porcino argentino. Con márgenes positivos, competitividad externa y una proteína accesible para la población, el escenario actual es alentador. Sin embargo, persisten desafíos: desde la distorsión de precios en el último eslabón de la cadena hasta la necesidad urgente de mejorar la bioseguridad y enfrentar riesgos sanitarios con políticas claras.
El informe concluye con un llamado a la acción: corregir desequilibrios internos, combatir la desinformación y fortalecer todos los eslabones de la cadena para que el "sol" que asoma no se convierta en una tormenta futura.
A continuación el informe completo elaborado por la consultora:
Fuente: Consultora JLU con aportes de la Redacción +P.