El Cristo Redentor —Los Libertadores del lado chileno— permaneció cerrado desde el 15 de julio, cuando un temporal en la alta montaña obligó a evacuar a vecinos y turistas de los pueblos cordilleranos. Fueron 34 días consecutivos, el cierre más largo en cuatro décadas, superando el récord de 26 días de 2023.
Recién este martes 18 de agosto, con una ventana de buen tiempo, Argentina y Chile acordaron reabrir el paso de forma escalonada y solo para camiones: de martes a jueves circula el sentido Argentina-Chile, de viernes a sábado el regreso, y los vehículos particulares deberán esperar hasta el sábado. Se espera que crucen entre 600 y 900 camiones por jornada de buen tiempo, un goteo lento frente a los cerca de 3.400 que esperan del lado mendocino y los 1.600 varados en Los Andes y Santiago.
Consumo local
Según los últimos datos de consumo per cápita, un chileno come en promedio 82,7 kilos de carne al año, repartidos en 33,9 kg de pollo (41%), 25,7 kg de carne vacuna (31%) y 19,7 kg de cerdo (24%), además de 3,3 kg de pavo y otras. El pollo es, con comodidad, la proteína reina en la mesa chilena, empujado por precio y percepción de dieta más saludable.
Un argentino, en cambio, consume 116,5 kilos de carne al año, casi 34 kilos más que un chileno. Y a diferencia de Chile, en la Argentina la carne vacuna sigue siendo la proteína dominante e indiscutida: 49,9 kg per cápita, apenas por delante del pollo (47,7 kg) y muy por encima del cerdo (18,9 kg).
Chile cubre su consumo de vacuno con fuertes importaciones regionales, principalmente de Brasil, Paraguay y Argentina. Este último no es un proveedor cualquiera: se especializa en cortes de mayor valor, como enfriados y congelados de calidad, la franja más sensible a cualquier corte de ruta porque no admite demoras ni changos improvisados. Es también, por eso, la que primero se resiente cuando el Cristo Redentor se tapa de nieve.
Lo que está en juego, en dólares
Para la Argentina, Chile es apenas una pieza de un tablero exportador mucho más grande, pero no una pieza menor. El complejo cárnico argentino —sumando todos los cortes y destinos— proyecta cerrar 2026 por encima de los USD 3.000 millones en ingresos por exportaciones, un récord histórico impulsado por precios internacionales altos más que por mayor volumen embarcado: solo en el primer semestre del año se acumularon USD 2.260 millones por 280.140 toneladas vendidas al mundo.
Detrás de gigantes como China, y con un crecimiento acelerado hacia Estados Unidos —que ya consumió más del 72% de la cuota anual de 100.000 toneladas hacia agosto—, Chile se mantiene como uno de los compradores regionales más estables del Cono Sur: en los primeros siete meses de 2026 le compró 11.412 toneladas de carne bovina por casi USD 94 millones, un 7,9% del total que importa, detrás de Brasil (46,6%) y Paraguay (42,9%).
La cuenta regresiva chilena
En Chile, una de las preocupaciones de los carniceros y distribuidores es que se aproxima el 18 de septiembre, la fecha de mayor consumo cárnico del año, y el sector ya venía advirtiendo desde principios de agosto.
Juan Araya, presidente de la Confederación Nacional del Comercio Detallista (CNDC), lo planteó sin vueltas: "Vamos a encontrarnos con que para el 18 de septiembre la carne va a subir de precio o no va a haber". Ignacio Besoain, presidente de Fedecarne, matizó que el país cuenta "con volúmenes suficientes actualmente para abastecer el mercado", aunque reconoció vulnerabilidad si los cierres se prolongan.
Desde ChileCarne, Juan Carlos Domínguez señaló que la carne bovina es la que "más depende del abastecimiento externo", por lo que un cierre simultáneo de varios pasos "podría afectar la disponibilidad".
No todos leen el escenario igual: Sergio Pérez, de la Confederación Nacional del Transporte de Carga (CNTC), calificó de "exagerado" hablar de riesgo de desabastecimiento y confía en que el problema se resuelva antes del 18.
"Tenemos el paso Pehuenche, que es una alternativa, que perfectamente se puede habilitar, ya que hay mucha mercadería que hoy está parada en Libertadores y se va a perder", planteó el carnicero consultado por la televisión chilena, en referencia al cruce que une el Maule con Malargüe. Del lado gremial transportista, Freddy Martínez, de la Confederación de Camioneros del Centro Sur, fue gráfico sobre el efecto cascada: "cuando no hay carne de Paraguay, Argentina, Uruguay y Brasil, aumenta la demanda de carne nacional, provocando alzas de precios que perjudican la economía de los consumidores chilenos".
Con la reapertura de este martes, el cuello de botella empieza a destrabarse, pero de forma gradual: a un ritmo de pocos cientos de camiones por día, despejar una fila de 5.000 vehículos —muchos con carga perecedera— llevará semanas, justo las que separan a Chile de sus Fiestas Patrias
FUENTE: Redacción +P