El espacio fue inaugurado el viernes 16 de octubre en la sede de Cinco Saltos. Con una superficie de 240 metros cuadrados, el aula permitirá cultivar hortalizas y frutillas sin utilizar suelo agrícola, mediante sistemas que suministran a las raíces agua y nutrientes en proporciones controladas. El proyecto contempla, además, destinar parte de los excedentes a los comedores universitarios.
Cultivar sin suelo, una alternativa para la región
La hidroponía consiste en producir plantas a partir de soluciones nutritivas, con o sin un sustrato que sirva de sostén. Entre sus ventajas se encuentran la posibilidad de aprovechar superficies reducidas, controlar mejor la nutrición vegetal y utilizar el agua de manera eficiente cuando los sistemas están correctamente diseñados y manejados.
Estas características resultan de interés para la Norpatagonia, donde las precipitaciones suelen ser más escasas y la producción agrícola depende en gran medida del riego. Aunque el Alto Valle tiene una tradición consolidada en fruticultura y horticultura a campo, los sistemas bajo cubierta y las tecnologías de cultivo sin suelo, abren nuevas posibilidades para diversificar la oferta.
La técnica, sin embargo, no elimina los desafíos productivos: requiere inversión en infraestructura, seguimiento de la calidad del agua, control de nutrientes y energía para el funcionamiento de determinados equipos. La rentabilidad depende de los costos, los cultivos elegidos y la posibilidad de acceder a mercados que valoren una producción regular y de calidad.
De la investigación al cultivo comercial
La experiencia de la FACA tiene antecedentes en la propia institución. En septiembre de 2025, la facultad informó que había instalado su primera unidad de producción hidropónica bajo la dirección de la cátedra de Horticultura. Allí se impulsaron ensayos con distintas especies y la evaluación de un fertilizante en desarrollo que aporta calcio y fósforo, con participación de estudiantes y docentes.
La nueva aula amplía esa línea de trabajo. La propuesta incluye cultivos de lechuga, espinaca y frutilla, entre otras especies, y permitirá que estudiantes de carreras agrarias participen de las distintas etapas del proceso productivo. La inversión, cercana a los 125 millones de pesos, fue un aporte de la empresa por Pluspetrol mediante su programa de responsabilidad empresaria.
Una tecnología que ya se prueba en la Patagonia
La hidroponía también registra avances en la provincia de Neuquén. En abril de este año se conocieron los resultados de un proyecto de cultivo hidropónico de frutillas en Cutral Có y Plaza Huincul, desarrollado con participación de organismos públicos y financiamiento de los Proyectos Federales de Innovación. La iniciativa incorporó infraestructura, formación técnica y trabajo local, con perspectivas de transferencia hacia otros productores.
Asimismo, la localidad de San Patricio del Chañar también cuenta con emprendimientos como el de Gota Hidropónica, que abastece de verduras de hoja a supermercados locales. Asimismo, Hydro Ruta 40, es otro de los proyectos que funciona en San Martín de los Andes, por nombrar algunos.
Así, las experiencias de la universidad y de la Comarca Petrolera muestran que la hidroponía no se limita a una innovación de laboratorio: puede convertirse en una herramienta para producir alimentos, capacitar recursos humanos y explorar nuevos emprendimientos.
FUENTE: FACA - UNCo con aportes de +P