{# #} {# #}

ver más

La historia de Abel Saint: el inmigrante que revolucionó el chocolate en Argentina

De un tostadero en 1880 a ser el "especialista" de la repostería. La increíble historia de Abel Saint, el hombre que cambió el sabor del café y el chocolate argentino.

La historia de la industria alimentaria de Argentina guarda capítulos de una audacia técnica y comercial asombrosa. Uno de los más destacados comenzó en 1845, en Francia, con el nacimiento de Abel Saint.

Este hombre, que a los 30 años decidió cruzar el océano junto a su familia, no solo trajo consigo sus pertenencias, sino una visión que alteraría para siempre el paladar de Buenos Aires.

En 1880, Saint inauguró un pequeño negocio de tostado de café en la calle De las Artes (hoy, Carlos Pellegrini) que marcaría el inicio de una leyenda.

image

Estrategia de cercanía: Antiguos vendedores ambulantes con bandejas exclusivas, la táctica de marketing que llevó la marca a teatros y plazas. Foto: @Historia de Mardel

La revolución del café torrado

En aquel Buenos Aires de finales del siglo XIX, el consumo de café presentaba un desafío técnico: reducir la acidez natural de los granos. Saint, con una mente volcada a la experimentación, introdujo una técnica disruptiva para el mercado local.

Decidió tostar el café con azúcar, creando así el producto que hoy conocemos como café torrado. Esta innovación no solo suavizó el sabor de la infusión, sino que permitió una expansión comercial sin precedentes, abriendo sucursales en todo el territorio nacional.

Sin embargo, mientras el éxito del café crecía, Saint ya realizaba sus primeras pruebas con el chocolate en taza. El fundador comprendió temprano que el cacao poseía un potencial de fidelización incluso mayor que el café.

image

La estética de los años 80: el icónico envoltorio rosa se convirtió en un código visual infalible.

Lamentablemente, Abel Saint murió joven en 1894, el mismo año en que adquirió los terrenos en el barrio de Barracas para construir su gran planta industrial.

La construcción de un ícono arquitectónico

Tras la partida del fundador, sus hijos Henri y Paul asumieron el liderazgo con una energía renovada. La fábrica de Barracas se transformó rápidamente en un hito urbano. Aquella esquina exhibía un cartel de "El Águila" tallado en la ochava, coronado por una escultura de cemento del ave que vigilaba la ciudad desde la cornisa superior. Aunque el edificio hoy funciona como un supermercado, su estructura original permanece intacta como testimonio de una era dorada.

Bajo la dirección de los hermanos Saint, la firma diversificó su catálogo de manera asombrosa. La firma produjo cerca de 100 productos diferentes y brindó empleo a 1.800 personas de forma permanente.

image

La fábrica en Barracas se transformó en un ícono de la arquitectura industrial de Buenos Aires.

La empresa no se limitaba al chocolate y al café; su portafolio incluía yerba mate, dulces e incluso los helados Laponia. Esta diversificación demostró una capacidad logística y de marketing adelantada a su tiempo.

Expansión regional y maestría publicitaria

En 1905, la marca cruzó las fronteras. Henri y Paul instalaron una filial en Montevideo, consolidando su presencia en Uruguay y Paraguay. Pero el verdadero secreto de su permanencia residió en la comunicación.

Águila dominó la vía pública y utilizó a vendedores ambulantes en teatros y plazas, entregándoles bandejas exclusivas para que el producto estuviera siempre al alcance del consumidor.

image

Las piezas gráficas de inicios del siglo XX destacaban la pureza del cacao y su origen francés.

Con la llegada de la televisión en los años 80, la marca alcanzó un nuevo nivel de reconocimiento cultural. Los spots protagonizados por el músico cubano Rigoberto fijaron el color rosa y el logo clásico en el imaginario colectivo.

El giro estratégico de 1982: El especialista rosa

La década de 1980 marcó un punto de inflexión fundamental para la supervivencia y evolución de la marca. Una investigación de mercado reveló cambios profundos en las tendencias de consumo. Ante este escenario, Águila decidió reposicionarse como el insumo indispensable para la preparación de tortas y postres hogareños.

En 1982, la agencia de diseño encargada del proyecto introdujo el color rosa como identificador visual exclusivo de la tableta. Este cambio arquitectónico en la imagen de marca recibió premios internacionales por su modernidad y eficacia. Desde ese año, Águila abandonó su rol de golosina genérica para transformarse en el "especialista" absoluto de la categoría de repostería.

Embed

Para esa época, Águila ya había decidido especializarse, abandonando la variedad extrema de productos para enfocarse en la excelencia del chocolate y la repostería.

La integración al Grupo Arcor

El año 1993 marcó un nuevo punto de inflexión definitivo. Arcor, liderada por Luis Pagani, adquirió Águila Saint. Esta unión permitió que el conocimiento artesanal de la marca francesa se integrara a la potencia industrial de la firma cordobesa.

Bajo esta gestión, la marca centenaria expandió sus horizontes hacia segmentos premium y nuevas categorías como alfajores, helados y premezclas. Actualmente, la firma participa en un mercado donde el chocolate representa el 19% del total de golosinas en Argentina. Las cifras recientes indican que el segmento de tabletas alcanzó ventas por 16.390 toneladas anuales, reflejando la vigencia de este formato.

image

Innovación en cada grano: En este local de la calle De las Artes nació el café torrado, una técnica disruptiva que conquistó el paladar argentino. Foto: @argentinadeantano

La verdadera magnitud del legado de Abel Saint no se mide solo en la longevidad de su fábrica o en la audacia de sus cifras de exportación. Aquel inmigrante francés que desembarcó en Buenos Aires en 1875 buscaba un destino nuevo, pero terminó fundando un ritual custodiado por la figura del águila de cemento, que todavía custodia la esquina de Buenos Aires.

Fuentes: www.chocolateaguila.com; www.arcor.com; tesis "Chocolate Águila y un contenido irresistible", de Martina Franzone; material periodístico con aportes de Redacción +P.