Historia

De inmigrante a magnate: la extraordinaria historia de la familia Bullrich en Argentina

Durante más de un siglo, la familia Bullrich construyó un entramado de negocios, dejando una huella profunda en la historia económica argentina.

Durante más de un siglo, el apellido Bullrich fue sinónimo de poder económico, influencia social y protagonismo político en la Argentina. Su historia no solo se entrelaza con la evolución del mercado agropecuario, inmobiliario y financiero, sino que también refleja los grandes procesos históricos del país: las guerras del siglo XIX, la expansión territorial, la consolidación del Estado nacional, el auge agroexportador, las crisis del siglo XX y la posterior fragmentación de las grandes fortunas familiares tradicionales.

La Casa Bullrich, fundada formalmente en 1867, llegó a convertirse en una de las firmas de remates más importantes del país y de América Latina. En su momento de mayor esplendor, la empresa llegó a comercializar hasta 600.000 cabezas de ganado por año y administró más de 145.000 hectáreas rurales distribuidas en más de cincuenta establecimientos en seis provincias argentinas. Su actividad abarcó no solo el negocio ganadero, sino también el arte, los inmuebles urbanos, la administración de campos, las finanzas y los seguros.

Si bien el apellido es contemporáneo por la presencia tanto del exsenador Esteban Bullrich Ocampo como la hoy Senadora Patricia Bullrich Luro, lo cierto es que, en los hechos, solo el primero es heredero de la tradicional casa de remates.

Aunque la empresa madre ya no existe como tal, la saga Bullrich continúa vigente a través de distintas firmas herederas y ramas familiares, y su legado económico y simbólico sigue siendo parte central de la historia empresarial argentina.

Orígenes: de prisionero de guerra a pionero del comercio

La historia de la familia Bullrich en el Río de la Plata comienza de manera inesperada y profundamente ligada a los conflictos bélicos del siglo XIX. Augusto Guillermo Adolfo Bullrich, un prusiano que integraba las fuerzas mercenarias del Imperio del Brasil bajo el mando de Pedro I, llegó a la región tras la batalla de Ituzaingó (1827). La derrota del ejército brasileño frente a las tropas rioplatenses lideradas por Carlos María de Alvear marcó el inicio de su permanencia en estas tierras.

Bullrich no regresó a Europa. Por el contrario, decidió establecerse en Buenos Aires, donde comenzó a desarrollar actividades comerciales. En una primera etapa fue empleado de un local comercial, luego adquirió el negocio y más tarde montó una pequeña fábrica de cervezas. Estas iniciativas tempranas revelan que, aun siendo inmigrante y ex prisionero de guerra, logró insertarse con éxito en la economía porteña, acumulando un capital inicial que permitiría el ascenso social y económico de su familia.

Este primer Bullrich sentó las bases de una prosperidad que se consolidaría definitivamente con la generación siguiente, en especial con su hijo mayor, Adolfo J. Bullrich, verdadero arquitecto del imperio familiar.

Adolfo J. Bullrich y el nacimiento de la Casa de Remates

Adolfo J. Bullrich, primogénito de Augusto y mayor de siete hermanos, creció en un hogar económicamente acomodado. Prueba de ello es que pasó una extensa etapa de formación en Europa, algo reservado solo para familias con recursos significativos en la Buenos Aires de mediados del siglo XIX.

Postales del Campo Bullrich Adolfo
Adolfo Bullrich (h) y familia en Palermo. Año 1903.

Adolfo Bullrich (h) y familia en Palermo. Año 1903.

A su regreso, se incorporó al ejército y participó en la batalla de Pavón (1861), un episodio clave para la organización nacional argentina. Este conflicto, que consolidó la hegemonía porteña sobre el resto del país, también fue un punto de inflexión para la historia de los Bullrich. Poco tiempo después, en 1867, Adolfo fundó la Casa de Remates Bullrich, que luego llevaría su nombre completo: Adolfo J. Bullrich y Cía.

En sus comienzos, la firma no estaba orientada exclusivamente al negocio rural. Los primeros remates se centraban en bienes urbanos: mobiliario, obras de arte, propiedades y activos comerciales. Este perfil reflejaba la estructura económica de la época, en la que Buenos Aires crecía como ciudad y concentraba la riqueza del país.

Sin embargo, a medida que la economía argentina se volcó hacia el modelo agroexportador, la Casa Bullrich acompañó y aprovechó ese proceso, adaptando su actividad y ampliando su alcance hacia el negocio ganadero y la tierra.

En sus primeras décadas, la Casa Bullrich compitió con otras firmas prestigiosas del rubro, como Balbín y Powels, Aldecoa y Font o Gowland. La competencia era intensa, pero la empresa logró diferenciarse gracias a su profesionalismo, su capacidad de organización y su cercanía con los grandes terratenientes y el poder político.

Uno de los factores decisivos en la expansión del negocio fue la Campaña al Desierto, impulsada por Julio Argentino Roca en la década de 1870. Tras la conquista militar de vastos territorios indígenas, el Estado argentino repartió más de seis millones de hectáreas, muchas de las cuales pasaron por el martillo de Adolfo Bullrich. De este modo, la Casa Bullrich se convirtió en un actor central en la redistribución de la tierra y en la conformación de la oligarquía terrateniente.

Postales del Campo Bullrich venta de tierras
Anuncio de Adolfo Bullrich y Cia., casa de remates inmobiliarios. En el cartel se ofrecen campos “conquistados” luego de la Campaña de Julio A. Roca, quien nombro al propio Adolfo Bullrich como Intendente de Buenos Aires.

Anuncio de Adolfo Bullrich y Cia., casa de remates inmobiliarios. En el cartel se ofrecen campos “conquistados” luego de la Campaña de Julio A. Roca, quien nombro al propio Adolfo Bullrich como Intendente de Buenos Aires.

Este rol no solo generó enormes ganancias, sino que consolidó a la familia como parte de la élite económica y social del país.

La familia Bullrich en la alta sociedad y la política

Adolfo J. Bullrich no solo fue un empresario exitoso, sino también un hombre público. Entre 1898 y 1902 se desempeñó como intendente de la Ciudad de Buenos Aires, cargo desde el cual impulsó importantes transformaciones urbanas. Su experiencia como rematador e intermediario inmobiliario le otorgó un conocimiento profundo de la infraestructura y las necesidades de la ciudad.

Durante su gestión se promovieron mejoras en higiene urbana, electricidad y obras públicas, además de iniciarse o reactivarse proyectos emblemáticos como el Teatro Colón, el Congreso Nacional y el Palacio de Justicia, que serían inaugurados en administraciones posteriores.

Postales del Campo Bullrich Adolfo 2
Muestra de poder. El Dr. Felipe Yofre, ministro del Interior del presidente Julio Argentino Roca; el ministro de Guerra de Brasil, Mariscal João Tomás de Cantuária; el Dr. Norberto Quirno Costa, Vicepresidente de la Nación; el Coronel Pablo Ricchieri, ministro de Guerra de la Argentina; y el Intendente Adolfo Bullrich, a bordo del acorazado brasileño Riachuelo.

Muestra de poder. El Dr. Felipe Yofre, ministro del Interior del presidente Julio Argentino Roca; el ministro de Guerra de Brasil, Mariscal João Tomás de Cantuária; el Dr. Norberto Quirno Costa, Vicepresidente de la Nación; el Coronel Pablo Ricchieri, ministro de Guerra de la Argentina; y el Intendente Adolfo Bullrich, a bordo del acorazado brasileño Riachuelo.

En paralelo, los hijos y yernos de Adolfo se incorporaron progresivamente a la empresa familiar. Eduardo y Arturo Bullrich, junto con Alejandro Casares (esposo de Angélica Bullrich), participaron activamente en la gestión cotidiana del negocio, asegurando la continuidad del liderazgo familiar.

La epidemia de fiebre amarilla que azotó Buenos Aires en la década de 1870 tuvo un impacto profundo en la configuración urbana de la ciudad. Las familias más acomodadas abandonaron el sur y se trasladaron hacia el norte, en busca de mejores condiciones sanitarias.

La Casa Bullrich jugó un papel central en este proceso, gestionando loteos y operaciones inmobiliarias que dieron origen a barrios hoy emblemáticos como Barrio Norte y Palermo. De esta manera, la empresa no solo se benefició económicamente de la expansión urbana, sino que también contribuyó activamente a modelar la fisonomía de Buenos Aires.

Crisis, guerra y reconfiguración

La muerte de Adolfo J. Bullrich en París, en 1904, marcó el fin de una etapa. Aunque la empresa se encontraba en su apogeo, el contexto internacional pronto cambiaría drásticamente. La Primera Guerra Mundial provocó una fuerte retracción del comercio y afectó seriamente las operaciones de la Casa Bullrich.

Para sortear la crisis, la firma debió capitalizarse con el ingreso de la familia Ocampo, lo que marcó un cambio en su estructura societaria. A pesar de estas dificultades, en 1917 la empresa celebró sus 50 años de vida, recordando hitos como el remate de 50.000 cabezas de ganado en una sola operación y la sucesión de Crotto, que alcanzó cifras récord para la época.

A lo largo del siglo XX, distintas generaciones de la familia Bullrich se incorporaron a la empresa. Hijos, nietos y bisnietos ocuparon cargos en el directorio, aunque no todos tuvieron una participación activa en la gestión diaria.

En 1921 se inauguró la nueva sede de la firma, un edificio imponente que aún conserva el apellido Bullrich en su fachada. Para 1923, la empresa contaba con sucursales en múltiples localidades del interior bonaerense y del país, consolidando una red comercial de alcance nacional. La Exposición Rural de Palermo se convirtió en el momento culminante del calendario anual de la Casa Bullrich. Desde la primera edición, en 1875, la firma fue responsable de rematar los animales exhibidos, reforzando su prestigio y su vínculo con la elite ganadera.

Postales del Campo Bullrich Adolfo Rural
Exposición anual en el predio de la Sociedad Rural (1915) evento social donde se daban cita las grandes familias de terratenientes.

Exposición anual en el predio de la Sociedad Rural (1915) evento social donde se daban cita las grandes familias de terratenientes.

En 1967, bajo la presidencia de Manuel A. Bullrich, la Casa Bullrich celebró su centenario. La empresa vivía uno de sus momentos de mayor esplendor. Además del negocio ganadero, la división de Administraciones Rurales gestionaba más de 125.000 hectáreas en seis provincias, con equipos de ingenieros agrónomos y personal especializado.

La firma también diversificó sus actividades hacia el sector financiero, con la creación de Bullrich Ahorro y Préstamo Rural, Bullrich de Inversiones, fondos comunes y compañías de seguros. El departamento de Arte se convirtió en una referencia cultural en Buenos Aires.

Sin embargo, las sucesivas crisis económicas argentinas, sumadas a la fragmentación patrimonial producto de los múltiples herederos, fueron debilitando progresivamente a la empresa. En las últimas décadas del siglo XX, la Casa Bullrich dejó de existir como tal.

La tierra, el legado y las incógnitas actuales

Uno de los aspectos más difíciles de precisar es la cantidad de tierras que aún conservan los herederos Bullrich. El último dato oficial, de 1989, los ubicaba entre los mayores propietarios rurales de la provincia de Buenos Aires, con un promedio de más de 44.000 hectáreas por grupo familiar. Sin embargo, tras más de treinta años de divisiones y ventas, el patrimonio actual es incierto.

El Patio Bullrich, inaugurado en 1921 como sede de la casa de remates, se convirtió con el tiempo en uno de los símbolos más claros de la transformación del legado Bullrich. Diseñado para albergar remates ganaderos en pleno corazón de la ciudad, fue vendido décadas más tarde y reabierto en 1988 como el primer shopping center de la Argentina.

Postales del Campo Casa Bullrich
El antiguo edificio es obra del ingeniero Juan Waldorp ubicado en Avenida del Libertador al 700. Fue la tradicional oficina de remates

El antiguo edificio es obra del ingeniero Juan Waldorp ubicado en Avenida del Libertador al 700. Fue la tradicional oficina de remates "Casa Bullrich" que, desde 1998 pasó a ser uno de los shopping más selectos de Buenos Aires.

Durante la Convertibilidad llegó a facturar cifras récord y finalmente fue adquirido por IRSA, pasando a formar parte del portafolio de la familia Elsztain. El edificio, aún hoy, conserva el nombre Bullrich como testimonio de una época en la que esa familia fue protagonista central de la economía argentina.

La historia de la familia Bullrich es, en muchos sentidos, la historia de la Argentina moderna: inmigración, guerra, expansión territorial, acumulación de tierras, auge agroexportador, urbanización, diversificación financiera y, finalmente, fragmentación y declive. Aunque la Casa Bullrich ya no existe, su legado económico, urbano y simbólico permanece vivo, recordando el papel central que esta familia desempeñó en la construcción del país.

Fuente: Ignacio Zubizarreta, Historia de la Casa Bullrich (1876-1978); Documentos históricos de la Sociedad Rural Argentina (SRA); Archivo General de la Nación (AGN) ; y aportes de Redacción +P.

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