Cuatro etapas hacia la descarbonización total
La transición no fue un salto abrupto sino el resultado de una estrategia progresiva iniciada en 2020, cuando Mastellone incorporó por primera vez energía renovable a su matriz, cubriendo el 28% de su consumo total. Desde entonces, la empresa avanzó en forma sostenida a través de acuerdos con operadores clave del mercado energético argentino.
El segundo salto significativo llegó en octubre de 2024, con un acuerdo con MSU Green Energy y su parque solar Pampa del Infierno, ubicado en la provincia del Chaco, que elevó la participación renovable al 63%. Apenas dos meses después, en diciembre de ese mismo año, un nuevo convenio con Pampa Energía —que aporta energía eólica desde sus parques en Bahía Blanca— amplió la cobertura al 80%. El porcentaje restante para llegar al pleno objetivo se completó con energía proveniente de la Central Hidroeléctrica El Chocón – Arroyito, también a través de MSU.
Adelanto-2.JPG
La transición evita 37.299 toneladas de COe por año en toda la cadena productiva.
Una matriz diversificada: solar, eólica e hidroeléctrica
La composición actual del abastecimiento energético de Mastellone Hnos. descansa sobre tres fuentes de generación limpia: energía solar, eólica e hidroeléctrica. Esta diversificación no responde únicamente a criterios ambientales, sino también a una lógica de resiliencia operativa que reduce la dependencia de una sola tecnología o proveedor.
Los acuerdos vigentes cubren las operaciones de los complejos industriales Pascual Mastellone (General Rodríguez) y Victorio Mastellone (Trenque Lauquen), además de las plantas de Canals, Albariños, Leubucó, Mercedes, Villa Mercedes (San Luis) y Junín. La cobertura geográfica de la iniciativa pone de manifiesto que la transición energética no se limitó a las instalaciones centrales, sino que se extendió a toda la red de producción de la empresa.
Sustentabilidad como política corporativa de largo plazo
El caso de Mastellone Hnos. ilustra un modelo de gestión ambiental corporativa que va más allá de la adhesión formal a compromisos de sostenibilidad. En un sector industrial con alta demanda energética como el lácteo, alcanzar el 100% de abastecimiento renovable requiere negociación estratégica con generadores, planificación de largo aliento y voluntad de asumir los costos de la transición.
El recorrido de seis años —desde el 28% en 2020 hasta el 100% en 2026— demuestra que la descarbonización del sector manufacturero argentino es viable cuando existe una hoja de ruta clara y acuerdos de abastecimiento bien estructurados. La reducción de 37.299 toneladas de COe anuales representa, además, un activo de valor creciente en el marco de los mercados de carbono y las exigencias de cadenas de valor globales que priorizan proveedores con bajas emisiones.
FUENTE: Mastellone Hnos. con aportes de Redacción +P