Sin embargo, el también presidente del Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA) encontró una luz en el camino: Donata del Desierto, una microcervecería artesanal creada en 2012 que sí cumplía con sus exigencias.
Lejos de quedarse como un simple consumidor, Meding decidió transformar esa nostalgia alemana en un proyecto de valor agregado. En paralelo a su demandante gestión en Los Azules —el primer proyecto de cobre en garantizarse la protección del RIGI—, contactó a los fundadores de la marca sanjuanina, los empresarios Carmelo Letizia y Juan José de los Ríos.
"Me encontré con dos productores locales muy talentosos, pero tenían un problema: nunca tenían stock. Les pregunté si podíamos organizar la producción, nos sentamos e hicimos un plan de negocios", recuerda Meding sobre aquellos inicios, hace ya nueve años.
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Los empresarios Carmelo Letizia y Juan José de los Ríos, fundadores de Donata del desierto.
De la escala artesanal al modelo boutique
El crecimiento de la empresa es un claro ejemplo de cómo un producto con identidad regional puede escalar cuando se aplican pautas claras de comercialización y gestión. Hoy, Donata del Desierto exhibe números consolidados:
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Volumen: Una producción sólida de 25.000 botellas mensuales.
Diversificación: 8 variedades de cerveza artesanal que ya han cosechado premios nacionales.
Comercialización: Apertura de locales y bocas de expendio propias en distintos puntos estratégicos de la provincia.
El próximo paso: Integración con el turismo
El nuevo desafío de la pyme es la integración vertical con el turismo rural, un camino que los productores vitivinícolas y frutícolas de la región ya conocen a la perfección. Para este año, planean inaugurar un complejo en Barreal que replicará el modelo de las chacras y bodegas abiertas al público.
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Donata del Desierto: el proyecto artesanal que hoy produce 25.000 botellas al mes en Barreal.
El proyecto incluirá: Un complejo de cabañas concebidas como refugios de montaña; una pequeña fábrica de cerveza a la vista del público; y, finalmente, un restaurante propio para traccionar el consumo de cercanía y la gastronomía local.
Identidad, arraigo y reconocimiento
A lo largo de su carrera, Meding vivió en países como Estados Unidos, Cuba, Suiza, Chile y Canadá, pero eligió echar raíces y apostar por el desarrollo local en suelo cuyano.
Su integración con la comunidad y el entramado productivo regional ya recibió un reconocimiento formal. "Algo que me llenó de orgullo fue una distinción de la Dirección Nacional de Migraciones, que me reconoció como inmigrante destacado. Me siento muy cómodo en Argentina", concluye.
Su historia refleja cómo la fusión entre el know-how internacional y las materias primas locales puede transformarse en un motor clave para dinamizar la economía de los pueblos del interior.
FUENTE: Reuters