Alemania logró contener un foco detectado en enero, pero en febrero se confirmó la presencia del virus en Hungría, y posteriormente se registraron brotes persistentes en Eslovaquia. Esta situación ya ha tenido repercusiones en el comercio internacional, con el Reino Unido implementando un veto a la importación de carne y productos lácteos provenientes de países europeos afectados, incluyendo Austria, tras el brote en la vecina Hungría.
La FAO subraya la importancia de "mejorar las medidas de bioseguridad para minimizar" el impacto de la enfermedad, especialmente ante la reciente detección del serotipo SAT1 de la fiebre aftosa en Irak y Bahréin. La aparición de este serotipo, exótico en las regiones del Cercano Oriente y Eurasia Occidental, genera "gran preocupación" por su potencial propagación.
Aunque la fiebre aftosa no representa una amenaza para la salud pública, sí impacta severamente la sanidad animal, la seguridad alimentaria y la productividad ganadera, pudiendo reducir significativamente la producción de leche y carne. La enfermedad, caracterizada por fiebre y la aparición de ampollas en la boca y las patas, además de cojera, afecta a una amplia gama de animales de pezuña hendida, incluyendo cerdos, bovinos, ovinos, caprinos y diversas especies silvestres. Si bien la mortalidad en animales adultos suele ser baja, los jóvenes son susceptibles a morir por insuficiencia cardíaca repentina, y la enfermedad puede afectar a un gran número de animales, especialmente en regiones libres de la enfermedad o con esquemas de vacunación irregulares.
La fiebre aftosa es endémica en Oriente Medio, pero los recientes brotes causados por un serotipo exótico han afectado ya a Bahréin, Irak y Kuwait, con un alto riesgo de extenderse a otros países de la región y de Eurasia Occidental, según la evaluación de la FAO.
Ante esta situación de alerta, la FAO recomienda encarecidamente a los países afectados o con alto riesgo de afectación que implementen campañas de concienciación e informen detalladamente a los productores y comunidades locales. Asimismo, insta a fortalecer los mecanismos de bioseguridad, incluyendo la separación de animales enfermos, el control estricto del origen de los animales introducidos en las explotaciones, la prevención de la mezcla de lotes de ganado durante el transporte y la realización exhaustiva de limpieza y desinfección de mercados, vehículos y centros de transporte.
Finalmente, la FAO enfatiza la vacunación como una "herramienta muy eficaz" para el control de la fiebre aftosa, instando a los países a diseñar y actualizar planes de contingencia para una respuesta rápida y eficiente ante la aparición de nuevos brotes. La situación demanda una acción coordinada y una vigilancia activa para proteger la sanidad animal y la seguridad alimentaria en Europa y las regiones circundantes.
Fuente: EfeAgro