Cox Automotives prevé que, tras un repunte inicial en las compras, las ventas de automóviles caerán, los precios de autos nuevos y usados aumentarán y algunos modelos podrían ser discontinuados. “Ya vimos algo similar durante el COVID-19, cuando la oferta se redujo y los costos se dispararon. Aunque las razones ahora son distintas, el mercado no soportará otro aumento significativo”, señaló Erin Keating, analista ejecutiva de Cox, en declaraciones a CNN.
Un impacto directo en el bolsillo
Según el Anderson Economic Group, un auto ensamblado en Norteamérica —como un Ford, Chrysler, GM u Honda— podría costar entre US$ 4.000 y US$ 10.000 más. Para los vehículos eléctricos, el aumento sería aún mayor, de al menos US$ 12.000.
Miguel Colom, de Bethlehem, Pensilvania, contó que él y su esposa planean comprar un Chevy Equinox eléctrico, pero se sienten presionados a hacerlo antes de mayo por los aranceles. “Un aumento de US$ 12.500 lo descartaría de nuestro presupuesto, forzándonos a decidir con menos margen financiero del que esperábamos”, explicó. Añadió que incluso un aumento moderado los haría dudar de comprar un auto nuevo.
Otros, como Robert Wyatt de Nueva Jersey, también adelantaron sus compras. Wyatt cambió su Mercedes GLE-350 de 9 años por un Toyota nuevo, temiendo los costos de mantenimiento de su vehículo viejo. “Las cosas empiezan a fallar. Con un auto nuevo, las reparaciones pueden esperar un par de años”, comentó a CNN.
Concesionarios en alerta
Los gerentes de ventas reportan un aumento en las consultas, aunque las ventas no han crecido drásticamente. Tom Tatich, gerente de un concesionario Toyota en Marysville, Washington, señaló que los clientes están preocupados por el futuro de los precios.
Explicó que la alta demanda y la oferta limitada han sido un problema constante para Toyota, y muchos buscan fijar precios de autos que aún no han llegado. “Hay gente que quiere asegurarse de que los precios no cambien”, afirmó.
La incertidumbre crece por la falta de claridad de Trump. En una entrevista telefónica con Kristen Welker de NBC News el sábado, el presidente defendió los aranceles, argumentando que “si los precios de los autos extranjeros suben, comprarán autos estadounidenses”.
Menos oferta, precios más altos
Los fabricantes de automóviles podrían reducir la producción mientras evalúan si los aranceles de Trump se mantendrán, lo que disminuiría el inventario y elevaría los precios en los próximos meses. Esto también genera preocupación en la industria por una posible caída en el número de clientes.
Trump ha impulsado propuestas arancelarias desde que asumió el cargo. La primera ronda contra Canadá y México, inicialmente prevista para febrero, se pospuso a marzo y luego a abril. Ahora, los nuevos aranceles del 25% afectan todas las importaciones de autos y componentes, como motores y transmisiones. Aunque Trump asegura que no retrasará más estas medidas, su historial sugiere que podría cambiar de opinión.
En Wisconsin, Doug Schoepp, dueño de Schoepp Motors, indicó que su concesionario tiene unos 500 autos disponibles, suficientes para dos o tres meses. Sin embargo, duda de la continuidad de las políticas arancelarias. “Si los aranceles se aplican, todos pagaremos más. Los autos nuevos podrían subir hasta un 25%, y los usados, al menos un 10%”, advirtió.