Los datos fueron analizados por el sitio especializado WiP.cl, que advirtió que las cifras disponibles todavía no están completas en la documentación publicada. Sin embargo, los registros permiten dimensionar la magnitud de la reducción de la superficie vitícola chilena.
Retroceso histórico: Chile registró 110.768 hectáreas de vides viníferas en 2025, lo que representa una caída del 5,3% respecto a 2024 (6.194 hectáreas menos).
Una caída que se profundiza
La comparación histórica muestra que el retroceso no se limita al último año. En 2021, Chile contaba con 130.086,2 hectáreas de variedades destinadas a la producción de vino. Para 2025, la superficie había descendido a 110.768 hectáreas, lo que representa una pérdida de 19.318,2 hectáreas en cuatro años, equivalente a una reducción cercana al 15%.
Esta evolución refleja los cambios que atraviesa la vitivinicultura del país vecino, una actividad con fuerte presencia exportadora y una larga tradición productiva. La contracción de los viñedos constituye un indicador relevante para seguir la transformación del sector, aunque por sí sola no permite establecer las causas económicas o productivas que explican la reducción.
El comportamiento de las principales regiones vitícolas también resulta significativo. Según el análisis de WiP.cl, O’Higgins y Maule concentran en conjunto el 82% de la disminución registrada, lo que evidencia el peso de estos territorios en la evolución de la superficie cultivada.
Tendencia confirmada: El Catastro Vitícola 2025 del SAG muestra la consolidación de un proceso de reducción de superficie que se viene profundizando en los últimos años.
El Cabernet Sauvignon en baja
Entre las variedades más afectadas aparece el Cabernet Sauvignon, una de las cepas emblemáticas de la vitivinicultura chilena. Durante 2025 perdió cerca de 2.830 hectáreas y su superficie cayó por debajo de las 30.000 hectáreas.
La magnitud de esta reducción sobresale dentro del retroceso general del viñedo para vinos. La variedad, ampliamente reconocida por su presencia en la producción chilena, también forma parte de una estructura productiva que está experimentando cambios en la distribución de las superficies cultivadas.
El Catastro Vitícola es una herramienta de referencia para conocer la composición y la evolución de los viñedos del país. Sus registros permiten identificar las variedades con mayor presencia, observar las diferencias entre regiones y seguir las variaciones anuales de la superficie plantada.
Las cifras de 2025 dejan así una señal clara: Chile continúa reduciendo su superficie de variedades viníferas. El seguimiento de los próximos relevamientos permitirá determinar si esta tendencia se mantiene y cómo evoluciona la estructura productiva de una de las principales industrias vitivinícolas de Sudamérica.
FUENTE: WIP. CL