La decisión de Maersk de contratar un remolcador desde Europa, en lugar de uno más próximo al continente americano, generó críticas dentro de la industria naviera. Observadores cuestionan la lógica operativa y los tiempos de respuesta, considerando la exposición prolongada de la tripulación y la carga. La empresa defendió su elección afirmando que “se buscaba un enfoque de ‘acierto a la primera’, y era fundamental seleccionar el remolcador más adecuado, no necesariamente el más cercano”.
Otro incidente de Maersk
Este episodio recuerda el caso del Maersk Saltoro, otro portacontenedores de la misma naviera, que en 2021 sufrió una falla mecánica en medio del Pacífico mientras transportaba una valiosa carga de cerezas chilenas destinadas al mercado chino. En aquella ocasión, los retrasos y la falta de capacidad de respuesta rápida por parte de Maersk resultaron en pérdidas millonarias, ya que gran parte de la carga perecedera se echó a perder antes de llegar a destino. El incidente generó indignación entre exportadores sudamericanos y llevó a cuestionamientos sobre la logística de emergencia de la compañía.
Aunque en el caso del Maersk Sana no se ha informado si la carga es perecedera, el prolongado tiempo de inactividad vuelve a poner sobre la mesa los riesgos inherentes a fallas mecánicas en alta mar y la necesidad de una red de rescate más eficiente. Hasta el momento, Maersk ha tenido suerte con el clima, lo cual ha evitado mayores complicaciones. “Nuestros equipos de monitoreo continúan supervisando la evolución meteorológica y el progreso operativo para garantizar una gestión segura y eficiente durante toda esta operación”, indicó la empresa.
En cuanto al estado de los tripulantes heridos, uno de ellos fue evacuado a un hospital en Estados Unidos, donde permanece en estado crítico pero estable. Otro fue atendido a bordo y el tercero no presentó lesiones de gravedad. Maersk ha iniciado una investigación formal sobre el incidente, aunque indicó que no podrá dar más detalles mientras esta esté en curso.
Cabe destacar que el Maersk Sana había pasado una inspección de la Guardia Costera de EE.UU. el 16 de abril, en el puerto de Charleston, sin que se detectaran deficiencias. La cobertura del seguro P&I corre a cargo de Skuld, una aseguradora con sede en Oslo.
Mientras tanto, los clientes de Maersk, muchos de ellos preocupados por sus cadenas de suministro, esperan actualizaciones sobre la recuperación del buque y sus cargas. Desde la compañía se afirmó que están “en contacto con los clientes para mitigar el impacto”.
La historia del Maersk Sana se suma a una serie de incidentes recientes que evidencian las vulnerabilidades del transporte marítimo global ante fallos mecánicos y decisiones logísticas cuestionables. Con el recuerdo fresco del Maersk Saltoro, la industria observa de cerca cómo Maersk maneja esta nueva crisis.
Fuente: Seatrade Maritime con aportes de la Redacción +P.