La mirada en la UE
Dentro de la Unión Europea, Italia se confirma como el país con la primacía en número de reconocimientos DOP, IGP y TSG. A 31 de diciembre de 2015, Italia contaba con 278 productos agroalimentarios de calidad bajo estos regímenes, con 266 activos, un incremento notable desde los 154 reconocimientos entre 2005 y 2015. Este crecimiento demuestra la alta calidad de las producciones y el fuerte vínculo entre la excelencia agroalimentaria italiana y su territorio de origen.
Los sectores con más productos reconocidos en Italia incluyen frutas y hortalizas y cereales (106 productos), quesos (51), aceites de oliva virgen extra (43), cárnicos preparados (40) y productos de panadería (10). Regiones como Emilia-Romaña (42), Veneto (36) y Lombardía (32) concentran gran parte de estas designaciones.
España se sitúa como el tercer Estado miembro de la UE con mayor número de indicaciones geográficas reconocidas. A abril de 2024, España contaba con 376 indicaciones geográficas, solo por detrás de Italia y Francia. Las fuentes mencionan que España tiene más de 100 designaciones de origen a nivel nacional, y destaca por su tradición en productos como vinos y carnes. Un ejemplo notable es la aprobación en marzo de 2024 de la denominación de origen de vinos número 103 en España, la DOP «Rosalejo», o la inclusión en el registro de IGP del “Cabrito de Extremadura” en enero de 2024. Incluso existe una localidad en Navarra, Mendavia, que ostenta el récord mundial de un pueblo con más denominaciones de origen, sumando un total de 11, que incluyen productos como pimientos, alcachofas, espárragos, cava y pacharán.
Indicaciones protegidas en UE
Es importante destacar la diferencia entre DOP e IGP, aunque ambas son Indicaciones Geográficas protegidas por la UE. Para los productos con DOP, todas las etapas del proceso de producción, transformación y preparación deben tener lugar en la región geográfica específica. En el caso de los vinos DOP, esto significa que las uvas deben provenir exclusivamente de la zona de elaboración. Para los productos con IGP, la calidad, reputación u otra característica debe ser esencialmente atribuible a su origen geográfico, y al menos una de las etapas de producción, transformación o elaboración debe tener lugar en dicha región. En el caso de los vinos IGP, al menos el 85% de las uvas utilizadas deben proceder de la zona donde se elabora el vino. Las TSG, por su parte, protegen preparados cuyas peculiaridades dependen de una composición, receta o método de elaboración tradicional.
Estas indicaciones geográficas brindan mayores garantías al consumidor al asegurar un alto nivel de trazabilidad y seguridad alimentaria. Permiten diferenciar y valorizar la calidad de un producto ligada a su origen geográfico, ofreciendo protección legal contra imitaciones. Además, actúan como una herramienta de marketing, distinguen productos en un mercado competitivo y aseguran el cumplimiento de estándares de calidad a través de auditorías.