Aun con estas fluctuaciones, la pera Rocha sigue siendo un motor clave de las exportaciones agrícolas portuguesas. Se estima que casi el 60% de la producción total cruza fronteras, con destinos destacados como Alemania, Reino Unido, Francia, España, Brasil y Marruecos. El mercado brasileño, en particular, absorbe más de una cuarta parte de los envíos internacionales, lo que evidencia la importancia estratégica de América Latina en la expansión comercial del sector.
La mirada puesta en China
El gran desafío ahora es consolidar el ingreso de la pera Rocha al mercado chino, considerado uno de los más exigentes y al mismo tiempo más prometedores en términos de volumen y rentabilidad. De acuerdo con la normativa vigente, solo pueden exportarse a China peras procedentes de regiones continentales de Portugal, quedando excluidas las producciones de las islas Azores y Madeira.
Los huertos, plantas de envasado y centros de tratamiento en frío deben ser inspeccionados por el Ministerio de Agricultura y Asuntos Marítimos y registrados en la Administración General de Aduanas de China (GACC, por sus siglas en inglés). Cada temporada, el ministerio portugués presenta a las autoridades chinas una lista actualizada de productores e instalaciones autorizadas. Una vez aprobada, la GACC publica este registro en su sitio web, dando luz verde a la comercialización.
Rigurosos controles fitosanitarios
El acceso al mercado chino no es sencillo. Pekín ha identificado 18 plagas y enfermedades cuarentenarias que representan un riesgo, entre ellas el pulgón de la corteza del peral (Aphanostigma piri), la mosca mediterránea de la fruta (Ceratitis capitata) y la polilla de la manzana (Cydia pomonella), además de patógenos como la Erwinia amylovora, causante del temido fuego bacteriano.
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El mercado chino es considerado uno de los más exigentes y al mismo tiempo más prometedores en términos de volumen y rentabilidad.
Por ello, las peras portuguesas deben someterse a estrictos procesos de selección, clasificación y lavado, en los que se eliminan frutos enfermos, deformes o con restos vegetales y de suelo. Técnicas como chorros de aire, agua a presión y cepillado permiten retirar cochinillas, huevos de insectos y esporas de hongos. En casos específicos, también se exige una esterilización orientada a eliminar la bacteria Phytophthora syringae.
Adicionalmente, para los lotes procedentes de áreas afectadas por la mosca mediterránea de la fruta, es obligatorio un tratamiento de frío bajo supervisión oficial. Este puede realizarse mediante tres opciones equivalentes: mantener la pulpa de la fruta a 1,11 °C o menos durante 14 días, a 1,67 °C durante 16 días o a 2,22 °C durante 18 días consecutivos.
Un futuro con oportunidades y retos
El sector frutícola portugués confía en que la apertura del mercado chino impulse de manera significativa el valor de sus exportaciones, al diversificar destinos y reducir la dependencia de Europa y Brasil. No obstante, los productores son conscientes de que cumplir con las exigentes normativas de sanidad vegetal y trazabilidad será un desafío continuo.
La pera Rocha, fruto que se distingue por su piel fina, textura jugosa y sabor equilibrado entre dulzura y acidez, se ha convertido en un verdadero símbolo de identidad agrícola de Portugal. Ahora, su reto será consolidar su prestigio no solo en los mercados tradicionales, sino también en Asia, donde consumidores cada vez más exigentes buscan productos de alta calidad y con garantías de seguridad alimentaria.
Con la vista puesta en 2025, la ANPPR y el Gobierno portugués apuestan a que la combinación de tradición, innovación y cumplimiento de estándares internacionales permita a la pera Rocha conquistar definitivamente los estantes de supermercados chinos y abrir un nuevo capítulo en la historia de esta fruta insignia.
Fuente: Redacción +P con aportes de Produce Report.