La sobrepoblación de fauna silvestre dispara las pérdidas y amenaza la sanidad animal
¿Es la caza la única vacuna eficaz frente a una fauna descontrolada que ya devora 1,8 millones de euros anuales y amenaza con colapsar la sanidad en el campo?
La sobrepoblación de fauna salvaje, con el jabalí y el conejo como principales protagonistas, se ha consolidado como la mayor preocupación para la economía agraria contemporánea. Esta crisis no solo afecta la rentabilidad inmediata del productor, sino que arrasa miles de hectáreas de cosechas anualmente, generando un agujero financiero que supera el millón y medio de euros en pérdidas directas.
El escenario actual trasciende el daño material en el cultivo, pues se suma la amenaza crítica de la Peste Porcina Africana (PPA), detectada recientemente en ejemplares de jabalí en la provincia de Barcelona. Este riesgo sanitario sitúa al sector en una posición de vulnerabilidad extrema, donde la irrupción de enfermedades transfronterizas pone en jaque las exportaciones y la seguridad vial, con miles de accidentes de tráfico registrados cada ejercicio.
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El jabalí representa el mayor riesgo sanitario para el sector porcino debido a la amenaza de la PPA.
Cifras de un desastre anunciado
El impacto cuantitativo de esta problemática es demoledor. Según los datos consolidados por la Fundación Artemisan a partir de los registros de Agroseguro, durante el año 2024 se declararon siniestros agrícolas vinculados a ataques de fauna en una superficie total de 26.617 hectáreas. Esta afectación supuso una estimación económica directa de 1,8 millones de euros.
Si analizamos el avance del informe correspondiente a 2025, la tendencia se mantiene alarmante. Los cultivos herbáceos, específicamente el cereal de invierno y las leguminosas, figuran como los más damnificados.
Geográficamente, los siniestros se concentran con especial virulencia en las dos Castillas, la meseta central y el sur peninsular. Un hito especialmente grave en el calendario de 2025 ocurrió en abril, cuando la fauna cinegética atacó de forma masiva 16.000 hectáreas de herbáceos. Estos ataques no son estacionales ni aislados, ya que los informes técnicos de febrero, marzo, abril, mayo y junio recogen sistemáticamente esta presión inasumible sobre el territorio.
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Los ataques -a olivos y parras. por ejemplo- no son estacionales ni aislados.
Jabalí: Crecimiento exponencial del 550%
Desde la organización Asaja, su presidente en Cataluña, Pere Roqué, advierte que la situación requiere medidas drásticas. El jabalí ha multiplicado su población de manera exponencial en las últimas tres décadas, con un incremento del 550 % que sitúa la población estimada en dos millones de ejemplares. Este crecimiento desmedido es el responsable de más de 15.000 accidentes de circulación cada año.
Roqué sostiene que la mejor herramienta de gestión, y la única "vacuna" real en el contexto actual, es la actividad cinegética. La ausencia de caza durante el periodo de restricciones por la covid y ciertas políticas ambientales han generado un escenario de descontrol que solo la presión de los cazadores puede equilibrar.
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El nuevo híbrido de conejo posee una voracidad superior, llegando a roer la corteza de árboles vivos.
El híbrido del conejo
Por su parte, Javier Fatás, responsable de Fauna Silvestre en COAG, denuncia un descontrol poblacional que afecta a más de un millón de hectáreas, siendo el conejo el principal agente destructor. Esta organización reclama con urgencia un plan nacional de control de fauna que permita una convivencia estable. En una línea similar, desde UPA alertan sobre la ineficiencia del sistema de seguros actual. Cuando los daños se reiteran campaña tras campaña, la prima del seguro se encarece hasta niveles que expulsan al agricultor del sistema, dejándolo en una situación de total desamparo legal y financiero.
La crítica más ácida llega desde Unión de Uniones, donde Anastasio Yébenes señala que la administración ha perdido el control del territorio. Denuncia la aparición de un híbrido de conejo —cruce de ejemplares de granja y campo— que actúa como un "monstruo" biológico: es de mayor tamaño, posee una capacidad reproductiva superior y muestra comportamientos inusuales, como trepar por olivos y parras para consumir la savia. Este problema ya no es exclusivo del entorno rural; la fauna colonizó zonas urbanas, recordando riesgos para la salud pública como el brote de leishmaniosis en Fuenlabrada vinculado a estas poblaciones.