Por el contrario, la población en territorio argentino y chileno posee una estructura de "admixture" o mezcla genética. Este fenómeno ocurrió debido a múltiples eventos de escape y siembras de diversas procedencias, como los ríos Columbia y Willamette. Esta variedad otorgó a los ejemplares locales una "caja de herramientas" biológica superior para conquistar ecosistemas diversos.
El mapa de una expansión vertiginosa
Las estadísticas presentadas en el foro son contundentes. En apenas 50 años, el chinook colonizó 48 cuencas en el extremo sur de América. Su rango de distribución es asombroso, pues abarca desde los 32°S en Chile central hasta los 55°S en Tierra del Fuego. Esta capacidad de adaptación permitió que la especie recorriera distancias de hasta 4,500 kilómetros para establecer nuevas colonias, un récord absoluto para especies invasoras fluviales.
El Río Santa Cruz emergió en el debate como el centro de acumulación genética o "hub" principal. Desde esta cuenca, los salmones migran hacia el Océano Atlántico y remontan nuevos cursos hídricos. Recientemente, en abril de 2026, las autoridades confirmaron la presencia de juveniles estables en el Río Limay y el Río Negro, lo que marca un avance crítico hacia el norte patagónico.
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La diversidad genética actual garantiza que el salmón rey soporte variaciones térmicas que diezmarían a otras poblaciones.
Impacto ambiental y desafíos de gestión
La mayor resistencia del chinook de Patagonia conlleva consecuencias ecológicas profundas. En ríos como el de Las Vueltas, cerca de El Chaltén, la mortandad masiva tras el desove genera procesos de eutrofización. Este exceso de nutrientes orgánicos altera la química del agua y afecta la transparencia de ríos históricamente prístinos. Además, el tamaño de estos ejemplares, que oscila entre los 30 y 60 kilogramos, les permite desplazar con facilidad a la trucha arcoíris de los mejores sitios de desove.
Expertos como la Dra. Carla Riva Rossi sostienen que la erradicación total es hoy una utopía biológica. La estrategia debe virar hacia el aprovechamiento económico y el control poblacional. La diversidad genética actual garantiza que el salmón rey soporte variaciones térmicas que diezmarían a otras poblaciones. La Patagonia no solo enfrenta una invasión, sino que presencia la evolución acelerada de un supercompetidor que reescribe las reglas de la biodiversidad austral.