Ganadores y perdedores
Aunque el panorama general es gris, algunas categorías se niegan a rendirse. La cerveza premium conquistó mercados emergentes, las bebidas listas para tomar (RTDs) crecieron un 2%, y los espirituosos de agave (como el tequila) siguieron expandiéndose, aunque con menos fuerza en EE.UU. y México. El whisky indio, especialmente el de malta, dio un salto impresionante en su país, y el Prosecco se coronó como el favorito para los brindis accesibles, robándole terreno al champán.
El vino, en cambio, se llevó la peor parte: cayó un 4% a nivel global, con descensos en EE.UU., Reino Unido y Francia. España fue la excepción, con vinos tranquilos a buen precio seduciendo a los consumidores locales. La cerveza bajó un 1%, lastrada por China, aunque Brasil y México le dieron un respiro al sector.
Las tendencias
En tiempos en los que la moderación parece estar de moda. Las bebidas sin alcohol y de baja graduación ganan terreno, especialmente los espirituosos sin alcohol, que se dispararon en popularidad. Mientras tanto, los consumidores buscan calidad-precio: los licores superpremium cayeron un 3%, pero el tequila caro y el whisky indio de lujo desafiaron la tendencia.
Emily Neill, de IWSR, lo resume claro: “El champán, el coñac y el whisky escocés son espejos de la economía, y este año no fue amable con ellos”. Con más de 300 millones de cajas de bebidas sin vender, 2024 deja un sabor agridulce. Pero con Filipinas liderando el crecimiento porcentual y las RTDs innovando sin parar, el mundo del alcohol aún tiene historias que contar.