Confianza en los productores como eje de la desregulación
Tras el encuentro, Sturzenegger destacó la productividad del diálogo: “Tuvimos una reunión muy productiva con la industria vitivinícola. Venimos de implementar una desregulación muy importante para el sector, porque había mucha intervención del Estado sobre la producción y lo que creemos es que no hay que regular con la idea de que los productores no son honestos, porque el 99,9% de la gente que forma parte de esta industria tan representativa de Argentina y que ha conseguido un lugar relevante en el mundo, es de gente que está acá para armar una industria exitosa”.
Enfatizó el enfoque colaborativo: “Vinimos a esta reunión a escucharlos y nos llevamos muchas ideas”, agregando que “una regulación es un cuerpo vivo que siempre está en proceso de revisión permanente”. Estas palabras reflejan una filosofía de desregulación dinámica, donde el Estado reduce su rol interventor para fomentar la innovación y eficiencia.
Cambios estructurales en el INV
La reforma, anunciada la semana pasada, elimina trabas burocráticas y redefine el rol del INV. El organismo deja de intervenir en las etapas iniciales e intermedias del proceso productivo para concentrarse exclusivamente en el control del producto final. Esto garantiza que los vinos sean aptos para el consumo y no estén adulterados, devolviendo libertad a los productores y asegurando calidad al consumidor.
El diagnóstico compartido con la industria apunta a que el exceso de controles y trámites generaba costos, demoras y pérdida de competitividad. Al simplificar procesos, se busca potenciar la exportación y la inversión, alineándose con la visión de Sturzenegger de un Estado que confía en el 99,9% de productores honestos.
Impacto sectorial: Hacia una industria más ágil y competitiva
Esta desregulación llega en un contexto desafiante, donde el sector vitivinícola argentino busca recuperar terreno global. Al focalizar el INV en controles finales, se reducen costos administrativos y se acelera la cadena productiva, beneficiando desde viñateros hasta exportadores. Representantes como los de Bodegas de Argentina y FECOVITA ven en esto una oportunidad para innovar en variedades premium y sostenibilidad.
La inclusión de entidades patagónicas, como la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia, resalta la extensión nacional de los beneficios. En regiones emergentes, la menor burocracia podría impulsar nichos de alta gama, como Pinot Noir y Chardonnay.