En este contexto, el grupo de investigación de la Facultad de Ingeniería Química (FIQ) de la UNL, que trabajó en conjunto con la empresa Laboratorios Baher, desarrolló un extracto rico en antioxidantes, en particular estilbenos, a partir de descartes provenientes de la poda de la vid, con la finalidad de reemplazar el agregado de compuestos de azufre.
El trabajo se basa en el desarrollo de todo el proceso de extracción, purificación y estabilización de los compuestos y la construcción de una planta piloto para validar esa tecnología a una escala relevante.
Esos extractos mejoran la calidad del vino, con lo cual una bodega que recién inicia puede aumentar su calidad de manera natural.
"El impacto del proyecto es difícil de medir en esta instancia, aunque, si los resultados de esta primera etapa son los esperados, podemos desarrollar un proceso único en el país con alto valor agregado y con potencial exportador", explicó Alberto Gaspoz, gerente de Laboratorios Baher.
A escala
"A principios del próximo año vamos a enviar estas muestras y se van a ensayar directamente en las bodegas. Eso es lo más importante: lograr la validación comercial. Después de eso probablemente lleguemos al escalado industrial", destacó Torresi.
Actualmente buscan, por un lado, validar la tecnología a escala piloto y, por el otro, validar el producto por medio de pruebas en vinos jóvenes a realizar en bodegas. Con ese fin están trabajando con bodegas de Mendoza en mayor medida y algunas más pequeñas de Santa Fe y Entre Ríos.
La investigación recibió financiamiento de 4 millones de pesos tras ser seleccionado en la convocatoria SF Innovar 2022, de la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de la provincia de Santa Fe.