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El mundo del vino, con señales de alerta en todos los indicadores

El vino mundial pierde terreno en todos los frentes: menos viñedos, menos producción y menos consumo. ¿Hasta dónde llegará la caída?

La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) presentó su informe "Estado del sector vitivinícola mundial en 2025" en la previa al congreso mundial que se celebrará en octubre en China. El documento de 26 páginas confirma lo que el mercado venía anticipando: el sector atraviesa una etapa de ajuste estructural sostenido, marcada por la contracción simultánea de superficie cultivada, producción, consumo y comercio internacional.

El análisis de la OIV advierte que, a pesar de las presiones acumuladas, los equilibrios generales del mercado se mantuvieron relativamente estables gracias a una menor producción, un ajuste gradual de las existencias y el alto grado de internacionalización del negocio vitivinícola global.

Superficie cultivada: 6 años de retroceso

La superficie mundial de viñedos cerró 2025 en 7 millones de hectáreas, lo que representa una caída del 0,8% respecto del año anterior y el sexto año consecutivo de contracción. El descenso afectó a todos los tipos de uva, aunque fue especialmente pronunciado en las variedades destinadas a vinificación.

En la Unión Europea, la superficie retrocedió un 1,6%, hasta los 3,2 millones de hectáreas, equivalentes al 45% del total mundial. Francia lideró el achicamiento, con eliminaciones significativas de viñedos, mientras que España y otros países productores sostuvieron niveles relativamente estables.

En Norteamérica, Estados Unidos —quinto país del mundo por extensión vitivinícola— registró una superficie estimada de 415.000 hectáreas (-0,9%), completando el séptimo año consecutivo de descenso, impulsado principalmente por el continuo arranque de viñedos en California.

El panorama en Sudamérica muestra trayectorias divergentes. Argentina redujo su superficie un 1,9% en 2025, hasta alcanzar las 196.000 hectáreas, continuando la tendencia negativa iniciada en 2015. Chile, por su parte, profundizó la caída con una baja del 3,7%, cerrando el año en 154.000 hectáreas: desde 2019, el viñedo chileno se contrajo un 27%. En sentido opuesto, Brasil expandió su superficie por quinto año consecutivo, hasta las 91.000 hectáreas (+9,6%), consolidándose como el único actor de la región con dinamismo positivo.

Producción, 3 años por debajo del promedio

La producción mundial de vino alcanzó los 227 millones de hectolitros en 2025, apenas un 0,6% por encima del mínimo histórico registrado en 2024. El resultado confirma el tercer año consecutivo de baja producción a escala global, consecuencia del efecto combinado de la volatilidad climática y los ajustes productivos ante una demanda debilitada.

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Las exportaciones mundiales de vino bajaron 4,7% en volumen, pero el precio promedio sigue alto.

Desde la OIV señalan que, en el contexto actual del mercado, una producción inferior a la media no genera escasez generalizada, sino que contribuye a una reducción gradual de la presión sobre los stocks, lo que representa un equilibrio necesario para la salud del sector a mediano plazo.

Consumo: caída del 14% acumulada desde 2018

El consumo mundial de vino cerró 2025 en 208 millones de hectolitros, con una caída del 2,7% respecto de 2024. La tendencia descendente se mantiene relativamente constante desde 2018, acumulando una contracción del 14% en el volumen global durante ese período.

La OIV identifica tres mercados que concentraron una parte sustancial del retroceso. China registró la mayor contracción, con una pérdida promedio de aproximadamente 2 millones de hectolitros anuales desde 2018. Francia sostiene una tendencia bajista de largo plazo que se extendió por varias décadas. Y Estados Unidos experimentó una marcada desaceleración en sus volúmenes de consumo en los últimos años.

El informe señala que la evolución del consumo refleja tanto cambios estructurales —preferencias de estilo de vida, transformaciones generacionales y nuevos hábitos sociales— como presiones coyunturales acumuladas desde 2020: la pandemia de Covid-19, las tensiones geopolíticas, las interrupciones comerciales y la inflación persistente afectaron el poder adquisitivo y la confianza del consumidor en numerosos mercados.

En 2025, nueve de los diez mercados de vino más grandes del mundo registraron menores volúmenes de consumo respecto de 2024. Solo Portugal, Brasil y Japón mostraron una relativa resiliencia dentro de un panorama global adverso.

Comercio: presión arancelaria y menor demanda

El comercio mundial de vino se desarrolló en 2025 en un entorno de alta complejidad: incertidumbre arancelaria en el mercado estadounidense, menor demanda en los principales países importadores y fluctuaciones cambiarias que condicionaron tanto los volúmenes como los valores transados.

Las exportaciones mundiales de vino disminuyeron un 4,7% en volumen, hasta los 94,8 millones de hectolitros, prolongando la tendencia negativa observada desde 2022. Diez de los doce principales países exportadores del mundo registraron caídas en sus volúmenes. Solo Portugal y Nueva Zelanda fueron la excepción, con crecimiento en sus exportaciones durante el año.

En términos de valor, las exportaciones mundiales se estimaron en 33.800 millones de euros, una baja del 6,7% respecto de 2024 y del 4,4% frente al promedio de los últimos cinco años. El precio medio de exportación descendió apenas un 2,1%, hasta los 3,56 euros por litro, lo que refleja tanto la moderación de las presiones inflacionarias como una mayor competencia entre exportadores por defender cuotas de mercado en un contexto de demanda débil.

A pesar del retroceso, el precio promedio de exportación se mantuvo en niveles históricamente altos, ubicándose como el tercer registro más elevado de la historia y aún un 24% por encima de los niveles previos a la pandemia de Covid-19.

FUENTE: OIV con aportes de Redacción +P.